El contraste de Yolanda Díaz define a Junts como "racista y clasista" mientras que para China se remite al informe de la ONU
La contundencia empleada para definir a Junts contrasta con los calificaticos escogidos para referirse al régimen de China.
Yolanda Díaz ha dejado patente el contraste en sus definiciones de Junts y de China. Mientras que en el ámbito nacional no ha dudado en calificar a Junts como un proyecto "racista y clasista", con los asiáticos ha optado por una posición mucho más contenida al abordar la situación de los derechos humanos en China, remitiéndose a los informes de Naciones Unidas y evitando una crítica directa.
Durante su entrevista en 'Más de Uno' de Onda Cero, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha defendido que China "está avanzando progresivamente y consolidando el estado de derecho". Preguntada por Carlos Alsina la situación de los derechos humanos en el país asiático, Díaz ha esquivado dar un juicio propio y se ha remitido al informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que, según explica, refleja avances en esta materia.
La ministra de Trabajo ha reconocido que China no cuenta con un sistema pluripartidista, pero deja claro que es un actor "clave" en el tablero internacional. En este sentido, enmarca la reciente visita de Pedro Sánchez en una dinámica global, señalando que "todo el mundo" está viajando al país asiático, y recuerda que otros dirigentes españoles, como el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, también lo han hecho.
Díaz ha diferenciado además la situación de China de otros escenarios como el de Israel. A su juicio, el hecho de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, haya sido acusado de crímenes de guerra supone una diferencia sustancial. En este contexto, recuerda que ella misma tiene vetada la entrada a Israel.
Sin embargo, ese tono prudente desaparece cuando Díaz se refiere a la política nacional. En la misma entrevista, ha insistido en que Junts ha sido "siempre" un proyecto "racista y clasista". Preguntada por cuándo se habría producido esa deriva, se ha mostrado tajante: "Desde siempre".
Pese a esa calificación, no cree que el Gobierno deba su investidura a ese proyecto. Según explia, el respaldo parlamentario se articula en torno a un acuerdo concreto de investidura, con un programa político sobre el que, a su juicio, debería haber rendición de cuentas.
La vicepresidenta también rechaza de plano considerar a Junts como una fuerza progresista. "Definir a Junts como progresista, yo en mi vida he dicho ni hecho esto jamás", ha afirmado con contundencia, añadiendo que tampoco considera progresista al PNV.