La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha decidido adelantar su regreso a España y cancelar la última parte de su viaje institucional a México tras denunciar un "clima de boicot" impulsado, según su Ejecutivo, por el Gobierno mexicano que lidera Claudia Sheinbaum.
La decisión llega tras varios días de fricciones públicas entre Ayuso y dirigentes mexicanos, incluida la propia presidenta del país. Desde su llegada el pasado fin de semana, la dirigente madrileña había protagonizado declaraciones sobre la historia de la conquista y críticas al partido gobernante, Morena, que fueron respondidas con dureza desde el Ejecutivo mexicano.
Sheinbaum llegó a cuestionar el discurso de Ayuso, señalando que "difícilmente" la sociedad mexicana respaldaría a quien elogia figuras como Hernán Cortés, y acusándola de desconocer la historia del país.
En este contexto, Ayuso ha renunciado a asistir a la gala de los Premios Platino, que se celebra este sábado en la Riviera Maya, pese a que la Comunidad de Madrid es una de las instituciones patrocinadoras del evento.
El Gobierno regional sostiene que autoridades mexicanas habrían llegado a presionar a la organización del acto e incluso a plantear medidas como el cierre del recinto si la presidenta acudía, una afirmación de alto voltaje político que, por el momento, no ha sido confirmada por fuentes oficiales mexicanas.
La Comunidad de Madrid también ha anunciado la suspensión de la agenda prevista en Monterrey, que incluía encuentros institucionales y con representantes del sector cultural. Aunque el regreso estaba fijado inicialmente para el 12 de mayo, el Ejecutivo autonómico no ha concretado la nueva fecha de vuelta.
Desde el entorno de Ayuso se insiste en que la agenda seguía activa, pese a las críticas de la oposición, y se denuncia que el Gobierno mexicano solicitó información detallada sobre las reuniones previstas durante la visita.
El Ejecutivo madrileño ha elevado el tono al calificar la situación de "inédita" en las relaciones institucionales, llegando a hablar de un gesto "sin precedentes" contra una representante española. Mientras, desde México, las críticas se han centrado en el contenido político de las intervenciones de Ayuso durante su estancia.
El episodio abre un nuevo frente diplomático y político en torno a una visita que, en principio, tenía carácter económico y cultural, pero que ha derivado en un choque abierto de discursos entre ambos gobiernos.