El Ingreso Mínimo Vital ha alcanzado a 710.341 hogares en los que viven 2.079.233 personas, según la estadística publicada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), hasta finales de noviembre.
Cuando se puso en marcha esta prestación, el 1 de junio de 2020, el Ministerio de Inclusión, Seguridad y Migraciones, que dirigía por entonces José Luis Escrivá y que ahora encabeza Elma Saiz, preveía que esta prestación llegara a 850.000 hogares, es decir, 139.659 más que los alcanzados hasta el momento.
Del total de beneficiarios de esta prestación, que abona la Seguridad Social, un 43,4% son menores (902.221). Además, si se tiene en cuenta el número de hogares, en el 69% hay al menos un menor (490.602).
El Ingreso Mínimo Vital es una prestación dirigida a prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social de las personas que viven solas o están integradas en una unidad de convivencia y no tienen los recursos económicos básicos para cubrir sus necesidades básicas.
Garantiza un nivel mínimo de renta a quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad económica. Persigue garantizar una mejora real de oportunidades de inclusión social y laboral de las personas beneficiarias.
Las personas titulares del ingreso mínimo vital estarán sujetas durante el tiempo que reciban la prestación a las siguientes obligaciones: