La organización de consumidores y usuarios ha realizado un estudio comparativo de precios entre el pescado fresco y el pescado envasado.
En concreto, el estudio comparativo de precios se centra en la dorada, lubina, merluza y salmón en diez cadenas de supermercados, según ha informado en un comunicado.
La OCU ha advertido de que la compra de pescado fresco, envasado y fileteado tiene un sobrecoste del 30 % respecto a si se adquiere directamente en la pescadería del mismo supermercado.
No obstante, en preparaciones más simples (como el pescado solo eviscerado o abierto) o cuando el pescado es más grande, el sobreprecio es marginal, "es decir, no merece la pena hacer cola en la pescadería si la pieza que se busca ya se vende envasada".
La progresiva sustitución del servicio de pescadería del supermercado en favor de la venta de pescado fresco ya envasado es una tendencia creciente, según la OCU.
Es un modelo "que se presenta como una mejora en eficiencia, gestión del espacio y organización del personal", pero que, a juicio de OCU, supone una transformación "profunda" de la relación entre el consumidor y uno de los alimentos "básicos" de la dieta.
La organización de consumidores señala que la compra del pescado envasado aporta "comodidad", pero no se pueden ocultar las contrapartidas que conlleva, como la "desaparición de la pescadería atendida" que reduce la capacidad del consumidor para "elegir, personalizar y recibir asesoramiento especializado".
Además, explican que la estandarización del surtido "conlleva una pérdida de diversidad", haciendo que el pescado "menos habitual" —el que entra puntualmente en lonja o el que tiene precios más variables— "tiende a desaparecer cuando prima la logística frente a la proximidad y la temporalidad".
Este "empobrecimiento" de la oferta "va en contra de una alimentación variada y de opciones más económicas de pescados de temporada", según la OCU.