Marta García Aller destaca el peso del petróleo en la economía internacional: "Sigue moviendo el mundo"
La periodista ha explicado que pese al gran cambio que ha experimentado el mundo en los últimos años, el estrecho de Ormuz fue ya una preocupación para Adolfo Suárez y lo es hoy para Pedro Sánchez.
Pero como la guerra en Irán siga así, en vez tanto hablar del mundo de ayer, algo desgastada ya, con permiso de Stefan Zweig, deberíamos empezar a hablar del mundo de la semana pasada. Va a ser una metáfora más útil entre tanto cambio convulso. La semana pasada el mundo era otro. Y dure lo que dure la guerra en Irán, sus consecuencias amenazan con ser duraderas.
Si la crisis del petróleo persiste durante semanas, podría desencadenar una escalada de aumentos de precios global, lastrando así el crecimiento económico, como estanflación que siguió a la revolución iraní del 79. Y, como sube la inflación, suben los tipos de interés para intentar contenerla. O sea, que el cierre del estrecho de Ormuz te está subiendo la hipoteca si la tienes variable.
Y hay otros cambios que pueden ser muy profundos. Si la economia iraní se desploma y se desestabiliza el país, podría impulsar nuevas oleadas de migrantes a través de la frontera turca. Y ya sabemos cómo la llegada a Europa de cientos de miles de personas buscando refugio hace una década cambió los equlibrios de la política europea.
Así que antes el mundo era otro, sí, pero hay algo que no cambia. El petróleo sigue siendo eje de la geopolítica mundial que puede desbaratar el mundo en una semana. La guerra en Irán de hace 12 días ha provocado que haya 15 millones de barriles menos de petróleo crudo en el mercado y eso pone el mundo patas arriba.
Podría parecer que eso era cosa del mundo de ayer, antes de la energía renovable, antes de que EEUU fuera el mayor productor de petróleo y gas natural, antes de que en occidente se creasen reservas de petróleo para protegerse de una crisis como esta y de que en el Golfo Pérsico se llenara de trampantojos de estabilidad y progreso llenos de rascacielos y occidentales expatriados.
Pero no, medio siglo más tarde, seguimos todos pendientes del estrecho de Ormuz, como ya hacía Adolfo Suárez. El mundo de ayer sigue aquí.
¿Moraleja?
Mira que ha habido cambios profundos
pues el petróleo sigue moviendo el mundo