Y buenos días a todos los que nos escuchan desde el andén, o desde el tren, confiando en llegar a su trabajo a tiempo, para variar. En las protestas de estos días por el caos en los trenes, se me quedó grabada una reivindicación: nos están robando tiempo de vida. Cuántas horas de más para llegar a trabajar todos los días te roban los trenes que no salen a tiempo.
La mayor crisis en la historia de Rodalies, a raíz del accidente de Gelida, puso patas arriba la movilidad diaria de 400.000 personas solo en Cataluña. Cada vez más gente que llega cada vez más tarde a trabajar, si es que llega, y que duerme cada vez menos. Menos horas de sueño, menos rato con la familia, menos ocio, menos vida.
Luego que si hay que apostar por la conciliación. Unos trenes que funcionen bien sí que sería conciliar. De qué sirve reducir la jornada a 37 horas y media si te vas a pasar otras 15 a la semana tirado en la estación. En toda España se han multiplicado retrasos y cancelaciones a raíz de la tragedia de Adamuz. Y los trabajadores de Adif y Renfe habían convocado huelgas para exigir mejoras en la seguridad y las condiciones laborales.
Al final, hay acuerdo con el Gobierno. Los sindicatos ferroviarios han desconvocado la huelga que empezó ayer y estaba prevista para hoy y mañana. El Ministerio de Transportes les promete más dinero. Aumenta la inversión en mantenimiento de la red ferroviaria en 1.800 millones de euros, 3.600 empleos públicos más y reforzar la seguridad. A ver si no iba a ser un soufflé emocional, como decía el ministro, sino un déficit en la inversión.
Óscar Puente promete disparar un 40% el gasto en mantenimiento de las vías que, según él, estaban perfectamente mantenidas. Lo que no ha explicado es cómo va a pagarlo. ¿Más impuestos? ¿Billetes más caros? ¿Retrasando la obra nueva para reasignar recursos? A ver si mañana nos lo explica el presidente en el Congreso.
Y a ver si es verdad, que los trenes recobran normalidad.