El índice de precios de consumo (IPC) se disparó siete décimas en agosto, hasta el 4,3 % interanual, por la subida de los carburantes y combustibles, que se encarecieron un 21,3 %, en un contexto de shock energético derivado de la guerra en Irán y de reducción temporal de las ayudas aprobadas por el Gobierno.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este martes los datos adelantados hace dos semanas, con la inflación subyacente (sin contabilizar la evolución de los precios de la energía y de los alimentos frescos) en el 2,9 %, una décima menos que en el mes anterior.
El grupo con mayor influencia en la subida de la inflación de agosto fue el del transporte, cuya tasa anual subió más de tres puntos, hasta el 9,5 %, debido principalmente también al encarecimiento de los carburantes y combustibles, que subieron un 21,3 %, frente al abaratamiento de agosto de 2025.
La cesta de la compra se abarató una décima (-0,1 %) en agosto mientras la comparativa anual deja una inflación alimentaria del 2,3 % y de un 0,5 % en lo que va de año, según recoge el dato.
En la categoría de alimentación, destaca la subida de un 2,3 % mensual en legumbres y hortalizas frescas, mientras que en el lado contrario figura la caída de un 3,8 % de las frutas frescas.
En la comparativa anual, siguen liderando los encarecimientos los huevos (+12,5 %), mientras que el abaratamiento del azúcar (-3,1 %) fue el más relevante en estos últimos doce meses.