EMPLEO

Ingreso Mínimo Vital: la AIReF advierte del principal riesgo que corren los que cobran

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal destaca que cobrar el IMV disminuye la probabilidad de empleo en tres puntos porcentuales y reduce en 0,6 días mensuales el número medio de jornadas trabajadas.

Tomás Sanjuán

Madrid |

Cobrar el Ingreso Mínimo Vital reduce la posibilidad de trabajar, según la AIReF | EFE Borja Sánchez-Trillo

Recibir el Ingreso Mínimo Vital (IMV) reduce en un 12 % la probabilidad de trabajar, según el último análisis de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). La institución ha publicado este miércoles su cuarta opinión sobre la prestación, en la que destaca que cobrar el IMV disminuye la probabilidad de empleo en tres puntos porcentuales y reduce en 0,6 días mensuales el número medio de jornadas trabajadas, lo que representa una caída del 11 % respecto al promedio previo.

El estudio señala que este efecto desincentivador sobre la incorporación al mercado laboral se intensifica entre los menores de 30 años, los hogares monoparentales y aquellos que reciben importes superiores a la media. En estos grupos, la participación laboral llega a caer más de un 20 %.

Lo positivo

Pese a este impacto negativo en el empleo, la AIReF también detecta algunos signos positivos entre los beneficiarios que mantienen una vinculación laboral, ya que aumenta un 3 % la probabilidad de contar con un contrato indefinido, lo que sugiere una mejora en la calidad del empleo.

El análisis revela, además, que la permanencia en la prestación es elevada: el 90 % de los beneficiarios permanece más de un año, el 75 % más de dos y cerca del 60 % sigue recibiéndola más allá de los tres años. En paralelo, el número de beneficiarios ha crecido un 14 % y el complemento de ayuda para la infancia (CAPI) ha aumentado un 34 %, con una mejora en los tiempos de tramitación, que se han reducido en 45 días.

Lo que falta por mejorar

No obstante, la AIReF considera que el IMV necesita una "reformulación completa" de los incentivos al empleo, al constatar que el mecanismo actual apenas ha alcanzado al 30 % de los hogares perceptores y presenta una "escasa eficacia". Según la institución, no logra compensar los efectos desincentivadores que puede tener la prestación y no genera impactos significativos en la intensidad laboral ni en las tasas de participación.

El informe también vuelve a poner el foco en uno de los problemas estructurales más persistentes del IMV, y es ese alto porcentaje de hogares que no solicitan la ayuda a pesar de tener derecho a ella. El 55 % de los potenciales beneficiarios del IMV y el 72 % en el caso del CAPI no han iniciado el trámite.

A esta falta de acceso se suman otros obstáculos como la complejidad administrativa, que afecta al 68 % de los hogares que sufren modificaciones por revisiones de renta, y las marcadas diferencias territoriales. En comunidades como Cataluña o Baleares, las tasas de no solicitud superan el 65 %, lo que evidencia, según la AIReF, la escasa coordinación del IMV con las rentas mínimas autonómicas.

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