GUERRA EN IRÁN

La incertidumbre sobre la guerra en Irán dispara el riesgo de desabastecimiento energético: "Estamos ante un territorio inexplorado"

A pesar del riesgo, voces expertas coinciden en que España está mejor preparada gracias a las energías renovables con las que cuenta el país.

Carlos Cuerpo condiciona la presentación de los presupuestos a la evolución de los efectos de las medidas por la guerra de Irán: "Es pronto"

Aurora Molina

Madrid |

Foto de archivo de un buque cerca del estrecho de Ormuz | Reuters

Los efectos de la guerra de Irán en la economía mundial son más que evidentes, especialmente debido al bloqueo del estrecho de Ormuz y a la incertidumbre sobre un posible desabastecimiento energético. Ante este escenario, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, aseguró este lunes que por el momento no se atreve a descartar "rotundamente" dicho desabastecimiento por culpa de la guerra.

"Estamos ante un territorio inexplorado", señaló el dirigente durante unas jornadas del diario El Español. "Si mañana terminase el conflicto, vamos a necesitar muchas semanas para que el producto llegue a los mercados. En el mejor supuesto de que mañana se solucione la guerra, tendremos varias semanas que no van a ser sencillas desde el punto de vista de precios y abastecimiento".

Según el ejecutivo de Repsol, pese a esta situación, "España es el mejor preparado de la Unión Europea" para afrontarla porque cuenta con "grandes refinerías y llega muy poco petróleo de Oriente Medio". En resumen, nuestro país recibe más producto "de América y África".

Una España mejor preparada

En esta línea se pronunció también el vicepresidente del Gobierno, Carlos Cuerpo, durante una entrevista en Más de uno: "En España estamos mejor preparados (...) La soberanía energética que estamos construyendo gracias a las renovables nos protege de este shock", asegura, algo que "también ha supuesto una llegada masiva de inversión" a nuestro país. De hecho, somos "el segundo país del mundo" en esta materia.

Por su parte, el consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, quien también advierte sobre las consecuencias si el conflicto en Oriente Medio se prolonga, asegura que España se encuentra en una posición relativamente "privilegiada" al conservar una industria energética que otros países europeos ya han perdido.

Por tanto, el ejecutivo defiende que una transición energética de este tipo solo será compatible con la seguridad de suministro y la competitividad si Europa cuenta con una industria energética "organizada y optimizada de forma europea".

A su juicio, la electricidad renovable debe producirse donde es más competitiva (en el sur del continente, donde hay sol y espacio para grandes proyectos fotovoltaicos y eólicos; y en el norte, con el potencial hidroeléctrico de Escandinavia) y transportarse después al centro de Europa, no solo como electricidad, sino también en forma de hidrógeno y biocombustibles.

En su opinión, la energía no debe organizarse "de forma nacional", sino "europeizarse", y recordó que, cuatro años después de la crisis de Ucrania, las interconexiones entre Francia y España apenas han avanzado, más allá del proyecto de ducto de hidrógeno entre Barcelona y Marsella.