Los trámites burocráticos suponen más del 10% del tiempo de las empresas. Un llamado “impuesto del tiempo” que contribuye a aumentar su sobreesfuerzo ante la excesiva regulación laboral y la carga impositiva.
Estos tres elementos constituyen los principales obstáculos para el crecimiento de los negocios españoles en todos sus niveles (para la pequeña, mediana y gran empresa). Algo que diferencia a nuestro país del resto de economías, según las conclusiones presentadas este lunes en la sede de la Cámara de Comercio de España derivadas de las Encuestas Empresariales del Banco Mundial.
Un trabajo de campo con el cual se ha logrado recopilar datos de más de 1.400 empresas del país entre enero de 2024 y marzo de 2025.
“España es un país de pymes”. Así ha comenzado su intervención el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Bonet, quien ha aseverado que:
“Nuestro país acumula décadas con una productividad estancada alejándose de la media europea y de los países más avanzados. Necesita empresas sólidas, internacionalizadas, sostenibles y capaces de apostar por la innovación y la tecnología será clave”.
Si bien es cierto, tal y como señala el informe, el conjunto empresarial del país ha mejorado su media en cuanto a productividad y creación de empleo. No obstante, este dato no ha ido acompañado de un aumento en la remuneración progresiva para los trabajadores.
A este respecto, la presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, ha advertido en su intervención de que las reformas e inversiones que se han puesto en marcha en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia "no parecen estar teniendo el impacto transformador que se proyectaba al principio".
De hecho, según la AIRef, la rebaja en las perspectivas del comercio mundial del FMI ha llevado a revisar su anterior previsión y colocar a la baja el crecimiento de España para este año y 2026: un recorte de dos y tres, respectivamente.