ANÁLISIS

El gran apagón revela la vulnerabilidad del sistema eléctrico español

La energía eólica y fotovoltaica han ido ganando peso en el sistema eléctrico, algo que, aunque en principio es bueno, provoca dificultades añadidas en la gestión por parte de Red Eléctrica.

La explicación técnica de por qué puede haber ocurrido el apagón, según un experto de Red Eléctrica

Red Eléctrica descarta un incidente de ciberseguridad como motivo del apagón en España

Ignacio Rodríguez Burgos

Madrid |

Vista de la céntrica calle Larios de Málaga, una de las más reconocidas de España, a oscuras durante la noche del lunes durante el apagón eléctrico. | EFE/ Enrique Bermúdez

El gran apagón del lunes ha mostrado la vulnerabilidad del sistema eléctrico español. Un sistema complejo, en acelerada transformación hacia las energías renovables, con un peso cada vez mayor de la fotovoltaica y de la eólica. A la vez, el Gobierno sigue adelante con su plan de cierre de las nucleares, con lo cual la energía de respaldo del sistema quedaría sustentada en los ciclos combinados, la mayor parte de gas, y en los embalses hidroeléctricos, dependientes del agua. Y por medio, las reclamaciones conjuntas de mayor inversión en la red de suministro y distribución.

Los "fusibles" de la red eléctrica nacional saltaron al mediodía del lunes 28 de abril. Red Eléctrica de España lo achaca a intensas oscilaciones en el flujo que provocaron un elevado desequilibrio entre oferta y demanda. Y el sistema obliga a que estas dos variables estén en un delicado equilibrio. Una sobrecarga de oferta o una caída de la demanda puede precipitar el colapso. Y eso es lo que pasó. Esa oscilación generó que se desconectara la conexión con Francia, las centrales nucleares, por seguridad y también multitud de instalaciones fotovoltaicas. De repente, en dos parpadeos, se evaporaron 15 gigavatios, el 60% de la distribución en ese instante, y el sistema cayó a cero por primera vez en la historia de España.

Mix energético

En el momento del incidente la fotovoltaica dominaba la oferta con el 58% del mix energético, según datos de REE. El sol apretaba con ganas y los paneles trabajaban a destajo. Detrás aparecía la eólica con un 13%. Estas dos energías renovables suponían casi tres cuartas partes de los megavatios. La nuclear, con varios reactores cerrados por mantenimiento, apenas aportaba el 12% y la producción de los ciclos combinados, movidos por gas, aportaban algo menos del 4%. Y en ese momento se apagó la luz.

Exigir responsabilidades

El presidente del Gobierno dice que exigirá responsabilidades a "los operadores privados" y anuncia mejoras para que no vuelva a pasar. El operador principal del sistema de distribución de alta tensión es Red Eléctrica de España, donde el Estado controla el 20% del capital y es quien nombra y cesa presidentes, hoy su máxima dignataria es la exministra Beatriz Corredor, registradora de la propiedad. Pedro Sánchez también ha pedido un informe independiente a Bruselas y sobre la posibilidad de un ciberataque señala que pondrá en marcha una comisión de investigación independiente y no descarta nada.

La economía y la sociedad española viven una profunda electrificación. Cada vez hay más aparatos, más empresas, más transportes y más instituciones que dependen de un enchufe. Se necesita la luz hasta para lavarse las manos. Los grupos de presión del agua van por fuerza eléctrica. Hasta los grifos más modernos funcionan con sensores lumínicos. La gran industria, las cadenas de montaje, el ferrocarril, los aeropuertos, el mallado de telecomunicaciones, los medios de pago, el sistema financiero y los nuevos automóviles dependen cada vez más de la electricidad.

Mercado vulnerable

En el sistema español, los kilovatios "verdes", los que llegan de los parques eólicos y fotovoltaicos, son los primeros en entrar en el mercado y, además, son los más baratos. A veces sobre electricidad y los precios incluso llegan a guarismos negativos. Las fuentes verdes desplazan a un segundo escalón a la energía que llega de las nucleares o de los ciclos combinados. Los siete reactores nucleares suponen el 20% del sistema eléctrico y todas deben estar cerradas antes de 2035, la primera que echará el cierre es la de Almaraz en 2027.

Los expertos en energía señalan que el mix eléctrico español ha estado siempre equilibrado, con una aportación ponderada de cada fuente. En los últimos años, gracias a su desarrollo tecnológico y a que son inmensamente más asequibles, la eólica y la fotovoltaica han ido ganando peso en el sistema, hasta el punto de que en este invierno más de un día casi todos los megavatios consumidos tenían origen renovable. Esto, que en principio es bueno porque abarata el recibo de la luz y suprime contaminación provoca dificultades añadidas en la gestión por parte de Red Eléctrica. Es mucho más complicado prever el viento y las nubes que el interruptor de encendido o apagado de un ciclo combinado o el enganche o no de una nuclear.

En el modelo energético se vive una continúa tensión, no solo eléctrica, entre los que defienden el avance hacia la casi total electrificación de la sociedad y de la economía y los que defiende un sistema mixto con nuevos combustibles como bioetanol, SAF, biocarburantes y el hidrógeno verde. En cualquiera de los casos, se elija el modelo que se elija se necesitan ingentes inversiones. Las energéticas no eléctricas se lamentan de la querencia del Gobierno por la red enchufable. Las compañías eléctricas se quejan repetidamente de las exigencias burocráticas y topes legales que impiden un mayor desarrollo del kilovatio. Y casi todo el mundo se lamenta de que Red Eléctrica de España no invierta más. REE, recordemos, está en manos de la SEPI, que controla una quinta parte del capital y, además, es un monopolio de la alta distribución eléctrica. Una compañía estrechamente regulada por el Estado.