jubilación flexible

Así puedes volver a trabajar después de jubilarte y seguir cobrando parte de la pensión: los nuevos porcentajes

La nueva jubilación flexible permite regresar al mercado laboral después de jubilarse y compatibilizar el salario con parte de la pensión, con nuevos incentivos de hasta el 25%.

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Javier Matiacci

Madrid |

Imagen de una persona adulta con dinero en efectivo | Getty

Jubilarse no es sinónimo abandonar para siempre el mercado laboral. Desde el pasado 28 de agosto está en vigor la nueva regulación de la jubilación flexible, una opción para los que ya acceden a una pensión de volver a trabajar y compatibilizar su salario con una parte de la prestación.

El Real Decreto 416/2026 modifica las condiciones de esta modalidad con el objetivo de facilitar el regreso voluntario al mercado laboral. Entre las principales novedades se amplía la jornada que puede realizarse y se introducen incentivos que dan opción a mantener una parte mayor de la pensión en algunos casos.

¿Cómo funciona la jubilación flexible?

La jubilación flexible está pensada para personas que ya se han jubilado y tienen reconocida su pensión y posteriormente deciden regresar a la actividad.

No existe un periodo mínimo obligatorio que deba transcurrir desde la jubilación para solicitarla. Una vez reconocida la pensión, puede accederse a esta modalidad en cualquier momento.

Cuando el regreso se produce mediante un trabajo por cuenta ajena a tiempo parcial, la jornada deberá representar entre el 33% y el 80% de la correspondiente a un trabajador comparable a tiempo completo. Antes de la reforma, la horquilla se encontraba entre el 25% y el 75%.

La pensión que se sigue cobrando se reduce en proporción a la jornada trabajada. Es decir, cuanto mayor sea la jornada laboral, menor será inicialmente la parte de la pensión compatible.

Tabla jubilación flexible | OC

Por ejemplo, una persona con una pensión reconocida de 1.500 euros mensuales que vuelva a trabajar al 50% mantendría inicialmente el 50% de su pensión, es decir, 750 euros, además del salario correspondiente a su nuevo empleo a tiempo parcial.

Hasta un 25% adicional si esperas seis meses

La reforma incorpora además un incentivo para quienes no regresen inmediatamente al mercado laboral.

Cuando el pensionista comience por primera vez el trabajo compatible una vez transcurridos al menos seis meses desde que se jubiló, la cantidad de pensión que puede percibir aumenta.

Si trabaja con una jornada igual o superior al 33% e inferior al 55%, se añade un 15% de la pensión que cobraba antes de acceder a la jubilación flexible.

Si la jornada se encuentra entre el 55% y el 80%, ambos incluidos, el incremento adicional alcanza el 25% de la pensión previa.

Así, tomando como referencia una pensión inicial de 1.500 euros, una persona que regrese por primera vez al trabajo después de esos seis meses y lo haga al 50% mantendría 750 euros por la reducción proporcional y sumaría otros 225 euros correspondientes al incentivo del 15%. En total, percibiría 975 euros de pensión, además de su salario.

También se abre a determinados autónomos

Otra de las novedades de la reforma es que la jubilación flexible deja de estar vinculada exclusivamente al trabajo por cuenta ajena.

La nueva regulación permite compatibilizarla también con una actividad por cuenta propia, siempre que durante los tres años inmediatamente anteriores a la jubilación el pensionista no hubiera estado de alta en un régimen de la Seguridad Social como trabajador autónomo.

En este supuesto, la cantidad de pensión compatible con la actividad será del 25%.

¿Qué ocurre cuando se deja de trabajar?

La reducción de la pensión comienza a aplicarse desde el primer día del mes siguiente al inicio de la actividad compatible.

Cuando el pensionista vuelve a dejar de trabajar, recupera la pensión completa desde el primer día del mes siguiente al cese de la actividad, incluyendo íntegramente, cuando corresponda, el complemento por maternidad o para la reducción de la brecha de género.