eclipse 2026

Los riesgos de ver el eclipse de Sol de agosto sin las gafas adecuadas

El Consejo General de Enfermería advierte que la exposición directa, incluso por unos segundos, provoca quemaduras fotoquímicas indoloras en la retina que no tienen cura.

Las gafas que recomienda la OCU para ver el eclipse total de Sol de agosto: "Son las únicas adecuadas"

El eclipse solar se comparte con las mascotas

Katia Sanz Amado | Servimedia

Madrid |

Celetesch fabrica gafas homologadas para eclipses | David Zorrakino / Europa Press

La Península Ibérica se prepara para un hito astronómico sin precedentes con la llegada de tres eclipses en los próximos tres años, comenzando con un espectacular eclipse total el próximo 12 de agosto. Ante este evento que congregará la atención de millones de personas, el Consejo General de Enfermería (CGE), en colaboración con la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica (Seeof) y el Hospital Ramón y Cajal, ha lanzado una contundente campaña de concienciación.

El objetivo primordial es educar a la población sobre los severos peligros visuales de observar el fenómeno astronómico sin las medidas de seguridad homologadas, recordando que la curiosidad no debe comprometer la salud ocular.

El mayor riesgo asociado a esta práctica imprudente es la retinopatía solar, una lesión que se traduce en una quemadura fotoquímica de la mácula ocular. Tal y como explican los expertos, el peligro radica en que esta quemadura es completamente indolora y el daño no es perceptible en el momento, sino que sus graves síntomas comienzan a manifestarse horas después o al día siguiente.

Los afectados pueden experimentar escotomas (manchas en el centro del campo visual), metamorfopsia o percepción ondulada de las líneas rectas, así como una intensa sensibilidad a la luz y una alteración irreversible en la percepción de los colores.

Mujer con gafas solares para el eclipse | SOLTOUR/ Europa Press

Existe una peligrosa y extendida creencia popular que sugiere que echar un vistazo rápido al sol durante unos segundos, o cuando la luna lo cubre casi por completo, resulta inofensivo. Los profesionales de enfermería oftalmológica desmienten categóricamente este mito, advirtiendo que no solo la luz visible daña la retina, sino que las letales radiaciones ultravioletas (UV) e infrarrojas (IR) penetran en el ojo ocasionando estragos instantáneos.

La gravedad y extensión de la lesión, que en muchos casos implica una disminución permanente de la agudeza visual, dependerá directamente del tiempo de exposición y de la intensidad de la radiación en el instante de la observación.

Filtros homologados y el riesgo del "efecto lupa"

Para disfrutar del evento con total seguridad, los especialistas insisten en desterrar cualquier remedio casero. Queda terminantemente prohibido el uso de radiografías, cristales ahumados, discos compactos o gafas de sol convencionales, por muy oscuras que parezcan, ya que no bloquean las radiaciones nocivas.

La única barrera de protección verdaderamente eficaz son aquellas gafas certificadas bajo la estricta normativa europea e internacional ISO 12312-2:2015. Es fundamental comprobar que este sello esté serigrafiado en la montura y que el visor no presente rasguños; de hecho, al mirar a través de ellas en un entorno normal, el usuario no debería distinguir absolutamente nada salvo la silueta solar.

Por otro lado, las autoridades sanitarias hacen especial hincapié en el peligroso "efecto lupa" que se genera al utilizar dispositivos ópticos. Mirar a través de telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas mientras se llevan puestas las gafas de eclipse es un error crítico, ya que estos instrumentos concentran los rayos solares y pueden perforar el filtro protector en milésimas de segundo, quemando el ojo.

Del mismo modo, se desaconseja intentar capturar el fenómeno con teléfonos móviles sin el uso de filtros externos adecuados, recordando a la población que siempre debe priorizarse la integridad visual por encima de conseguir la fotografía perfecta.