Homenaje

El Club Loiolatarra de San Sebastián recuerda, por última vez, a su socio Ramón Díaz, asesinado hace 25 años por ETA

El Club Deportivo Loiolatarra ha colocado y proyectado fotografías de Díaz y ha realizado una ofrenda floral y minuto de silencio en el lugar del atentado a las ocho de la mañana

Agencias

Euskadi |

El Club Loiolatarra de San Sebastián recuerda, por última vez, a su socio Ramón Díaz, asesinado hace 25 años por ETA | Club Loiolatarra

El Club Deportivo Loiolatarra de San Sebastián ha recordado este lunes, por última vez, --atendiendo al deseo expreso de la familia de poner fin a los homenajes institucionales--, a su socio y amigo Ramón Díaz García, cocinero de la Comandancia Marina de la capital guipuzcoana asesinado hace 25 años por ETA.

El presidente del Club Loiolatarra, Asier Zubimendi, ha agradecido "el cariño, la cercanía y el apoyo constante de socios, amigos y personas" que les han acompañado "fielmente" en cada uno de estos homenajes, así como a todas las personas que han mantenido "vivo el recuerdo" de Díaz "con respeto y afecto a lo largo de todo este tiempo".

Según ha detallado, "por deseo expreso de la familia" este será el último homenaje institucional, "poniendo así un cierre sereno y sentido a un acto que siempre ha nacido desde la memoria, la dignidad y el agradecimiento".

Al homenaje han acudido, entre otros, la viuda de Ramón Díaz, Pilar Gorostegi, con sus hijos y nietos, el alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, el ex alcalde Eneko Goia, la delegada del Gobierno central en Euskadi, Marisol Garmendia, la subdelegada del Gobierno central en Gipuzkoa, Noemí López, y concejales de PP, PNV, PSE-EE, EH Bildu y Elkarrekin Podemos.

Insausti ha manifestado que con este último acto "se cierra un ciclo de recuerdo, de memoria", pero eso no quiere decir que se vaya a olvidar a Díaz, sino "todo lo contrario". En este contexto, ha subrayado que San Sebastián es una ciudad "que recuerda y sobre todo reivindica que quiere vivir en paz".

Ramón Díaz García tenía 51 años, y era padre de dos hijos de 24 y 17 años, cuando la mañana del 26 de enero de 2001 salió de su domicilio en el barrio de Loiola para ir a trabajar. Minutos después, a las ocho menos diez de la mañana, subió a su vehículo, estacionado allí mismo, encendió el contacto y puso la marcha atrás. El coche estalló y el cocinero loiolatarra salió despedido por el techo del vehículo debido a la fuerte explosión.