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Pamplona acoge la proyección del documental "Wuhan, zona cero" sobre el primer brote de Covid en China

El director Luis Galán presenta, dentro de la muestra HUAFILMAK, una obra construida con imágenes reales grabadas en los primeros días de la pandemia.

Marisa Lacabe

Pamplona / Iruña |

Han pasado seis años desde enero de 2020, cuando el COVID-19 irrumpió en nuestras vidas y convirtió en cotidiano un nombre hasta entonces desconocido para la mayoría: Wuhan. En Onda Cero regresamos a ese momento con el director Luis Galán y su documental “Wuhan, zona cero”, que se proyectará mañana en la Filmoteca de Navarra dentro de la muestra HUAFILMAK, organizada por Fundación Qili y Pixelian, Escuela de Cine y Arte Visual.

Galán fue uno de los pocos directores españoles que había rodado en China meses antes del estallido de la pandemia. Esa experiencia previa fue clave cuando una productora española, con socios en el país asiático, le ofreció acceder a un material excepcional: decenas de horas grabadas en hospitales y domicilios durante los primeros días del brote. Imágenes captadas con móviles y cámaras domésticas que mostraban, sin filtros, la realidad en el llamado “punto cero”.

El reto no era menor. Recibió alrededor de 80 fuentes distintas y una enorme cantidad de historias personales. La cuestión no era solo técnica, sino narrativa. Ante las dudas sobre qué historia contar con aquel material, Galán tuvo claro desde el principio que no quería centrarse en teorías sobre el origen del virus, ni en discursos políticos o conspirativos. Su intención era construir un relato profundamente humano, basado en los sentimientos universales ante la enfermedad, el miedo y la incertidumbre.

En aquellos primeros meses de 2020, también se extendieron el recelo y actitudes xenófobas hacia personas de origen asiático. El director quiso responder a ese clima con una película que subrayara la idea de que “el mundo es uno solo” y que, ante el dolor, todos compartimos las mismas emociones, independientemente de nuestra cultura o procedencia.

El proceso de montaje fue especialmente intenso. Muchas de las imágenes eran extremadamente duras. Galán optó por contener lo más crudo para no alejar al espectador, sino invitarle a empatizar. Se trataba de impactar desde la emoción, no desde el shock.

El resultado fue una película que ha tenido un gran recorrido en festival y un buen número de reconocimientos. Más allá de los premios, Galán destaca la buena acogida tanto por parte de la producción española como china, donde apenas se solicitó un matiz en el montaje final, relacionado con sensibilidades culturales en torno a la muerte.

Client Challenge

Además de la proyección del documental, el cineasta participará mañana también en el encuentro “Rodar el mundo, cine y creación en contextos culturales diversos”, donde reflexionará sobre su experiencia rodando en países como China, Colombia o Senegal. Una oportunidad para analizar cómo cambian los códigos culturales, pero no las emociones humanas.