Andrés Herrera-Feligreras: “Europa aún no entiende del todo cómo piensa China e interpretar mal a un socio chino puede costar caro”
El presidente de la Fundación Qili nos ayuda a entender la aparente pasividad de China en el contexto internacional marcado por la tensión en Oriente Medio. Señala que tras esa imagen se esconde una estrategia calculada y coherente con sus prioridades internas y su forma de entender el poder global.
Pamplona / Iruña |
En Onda Cero hablamos con el presidente de la Fundación Qili, Andrés Herrera-Feligreras para abordar el papel de China en el actual conflicto en Oriente Medio, especialmente en relación con Irán, y para tratar de entender por qué la segunda potencia mundial parece mantenerse al margen. Señala que estapercepción responde en gran medida a una diferencia cultural y estratégica entre Occidente y China.
Mientras que en Europa y Estados Unidos se tiende a asociar la influencia internacional con acciones visibles —como declaraciones contundentes o despliegues militares—, China opta por una estrategia basada en la contención, el cálculo y la espera del momento oportuno. Por ello, lo que desde fuera se interpreta como inacción es, en realidad, una decisión deliberada.
Esta forma de actuar no es nueva. China ha mantenido posturas similares en otros escenarios internacionales, como Venezuela, priorizando siempre un principio clave: la estabilidad interna. Según explica Herrera-Feligreras, toda la política exterior china está subordinada a este objetivo, lo que implica evitar riesgos innecesarios en sus relaciones internacionales, especialmente con Estados Unidos, que sigue siendo un socio fundamental.
Aunque China tiene intereses en Irán, principalmente energéticos, no busca una confrontación directa ni aprovechar el conflicto para alterar el orden internacional. De hecho, el experto cuestiona la idea de que China quiera romper el sistema global actual, recordando que ha sido una de las grandes beneficiarias del mismo. En lugar de eso, su estrategia pasa por ganar tiempo, consolidar su desarrollo y aumentar su influencia de manera progresiva.
La entrevista también pone el foco en la percepción europea de China. El experto distingue entre países con una larga tradición de estudio del gigante asiático, como Francia o Alemania, y el caso de España, donde el conocimiento es todavía limitado. Esta falta de comprensión lleva a proyectar valores occidentales sobre China, lo que puede generar interpretaciones erróneas tanto en política como en el ámbito empresarial.
En el caso concreto de Navarra, entender la lógica china resulta especialmente relevante debido al creciente interés económico y las relaciones comerciales. Una mala interpretación de los tiempos, las señales o las prioridades del socio chino puede derivar en decisiones equivocadas, como entrar prematuramente en un mercado o abandonar oportunidades de forma precipitada.
El presidente de la Fundación Qilirecomienda a las empresas navarras adoptar una “paciencia estratégica”, ya que los proyectos en China suelen requerir más tiempo y presentan mayores complejidades. Asimismo, insiste en la importancia de analizar el contexto político y las prioridades del gobierno chino, más allá de los datos puramente económicos.
Finalmente, en relación con la posible inversión de una multinacional china en Navarra, Herrera considera que el conflicto en Irán no tendrá un impacto significativo. Estas decisiones responden a estrategias empresariales a largo plazo y a la competencia entre territorios por atraer inversión.