Esta es la radiografía sexual de España según el CIS
Jesús Rodríguez, doctor en Sexología del ISM diseccionan la segunda Encuesta Nacional de Salud Sexual del Ministerio de Sanidad y el CIS, que retrata a una sociedad más diversa pero con grandes retos en prevención y educación afectivo-sexual
Murcia |
Tras dieciséis años de la primera fotografía, España vuelve a mirarse al espejo de su intimidad. El Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han publicado la segunda Encuesta Nacional de Salud Sexual, un estudio elaborado a partir de 9.009 entrevistas a población mayor de 16 años que actualiza la radiografía de los hábitos, actitudes y experiencias sexuales de los españoles. Un retrato que dibuja un país en plena transformación, con avances notables en la aceptación de la diversidad pero con sombras persistentes en prevención, satisfacción y consentimiento.
La prevención se desploma
Entre las sombras destaca la caída de la prevención. Tres de cada cuatro personas (el 75,2 %) no utilizaron preservativo en su última relación con penetración vaginal, una cifra que evidencia una preocupante relajación frente al riesgo, especialmente en parejas estables. A ello se suma que el 62,3 % de la población nunca se ha realizado una prueba del VIH. Un escenario que obliga a repensar cómo se transmite el mensaje preventivo sin caer en el sermón.
Menos satisfacción y un sexo menos imprescindible
La satisfacción también ha cambiado de signo. Si en 2009 el 85,8 % de la población se declaraba satisfecha con su vida sexual, hoy lo hace el 77,2 %, una tendencia que se agudiza con la edad hasta caer al 51,3 % entre los mayores de 75 años. En paralelo, el sexo pierde peso como ingrediente de la felicidad, sobre todo entre las mujeres, cuyo acuerdo con la idea de que «sin una vida sexual activa no es posible ser feliz» baja del 39,3 % al 28,5 %.
El capítulo más sensible: el consentimiento
El apartado más delicado del informe es el del consentimiento. El 28,2 % de las mujeres reconoce haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual (frente al 12,8 % de los hombres). Y persiste una brecha de fondo: el 54,3 % de los varones cree que, una vez iniciado un encuentro, hay que «llegar hasta el final» si la otra persona lo desea —una afirmación que solo comparte el 36,6 % de las mujeres—. En el plano del consumo, el 71,9 % de los hombres declara haber visto pornografía en el último año (frente al 24,9 % de las mujeres) y más de uno de cada cuatro admite haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales.
Lo que sí mejora: la diversidad
No todo son señales de alarma. El estudio confirma un avance histórico en la aceptación de la diversidad: el 88,1 % de la población considera que las relaciones entre personas del mismo sexo son igual de respetables que las heterosexuales —más del doble que hace quince años— y, por primera vez, la encuesta recoge las experiencias de personas asexuales y no binarias. Una sociedad más abierta y diversa, pero que sigue teniendo en la educación afectivo-sexual y en la cultura del consentimiento sus grandes asignaturas pendientes.