El expresidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha definido como un honor y un orgullo recibir la insignia de oro de los Premios Primero de Mayo que concede UGT Extremadura, y que, junto al recientemente recibido Premio Ramón Rubial, son probablemente el "mejor resumen" de aquello a lo que ha dedicado su vida en los últimos 30 años.
En declaraciones a los medios de comunicación antes de recibir el premio, ha dicho que es un honor que los compañeros del sindicato en el que lleva militando más de tres décadas le hagan este reconocimiento a pesar de que no haya hecho "nada extraordinario en esta vida", más allá de aquello para lo que le designaron quienes le apoyaron tanto en el partido como en el sindicato.
En este sentido, ha dicho que no tiene más que "palabras de gratitud" por todo lo que ha tenido la oportunidad de poder hacer "en nombre de las organizaciones" a las que ha pertenecido.
Dicho esto, ha señalado que "estas cosas" son las que llevará siempre "muy bien guardadas en el recuerdo", y que tanto el Premio Ramón Rubial como esta insignia de oro de la UGT las colocará "en el mejor lugar" de su casa, porque "son probablemente el mejor resumen de aquello a lo que he dedicado casi 30 años de mi vida".
Un premio que se enmarca en los actos del Día del Trabajo, que llega marcado por el "gran debate" que existe en estos momentos sobre "el progreso y el regreso", que tiene "aliados en uno de los bandos y aliados en otro".
Para Vara, UGT ha sido "punta de lanza" de las políticas públicas vinculadas a la igualdad de oportunidades, a "luchar contra las injusticias, a darle valor y dignidad al empleo" o a seguir luchando contra la siniestralidad laboral, que es algo que siempre le ha "preocupado mucho", porque "morir trabajando es probablemente de las grandes paradojas que no deberíamos aceptar en ningún caso".
El reconocimiento llega además en tiempos de "una enorme complejidad", y para argumentarlo se ha referido a las consecuencias que están teniendo algunas de las decisiones que se están tomando en el mundo, como el mero hecho de que Estados Unidos abandone los programas antisida en África, a pesar de tratarse de una enfermedad que "no ha desaparecido".
Su consecuencia "inmediata" es que en los próximos seis o ocho meses se pueden producir "100.000 muertos" y "como la gente no se va a morir porque quiere vivir, la gente lucha por vivir, pues van a buscar y ir donde le puedan tratar", lo que generará unos "movimientos migratorios de primera magnitud".
"La gente no se va a conformar con dejar de existir porque haya habido elecciones en Estados Unidos y el nuevo presidente haya decidido que sus vidas no importan o no valen nada", ha señalado Vara, quien ha apuntado que Europa tendrá que enfrentarse a "nuevos movimientos migratorios, en este caso vinculados con lo que significa el derecho a vivir".