Un documental con relatos de mujeres que sufrieron la represión franquista se estrenará en Badajoz el 22 de septiembre
El documental 'Nos sembraron miedo, nos crecieron alas' se estrenará el próximo día 22 en el Hospital Centro Vivo de la capital pacense en una iniciativa de la Asociación de Mujeres Progresistas de Badajoz.
El documental 'Nos sembraron miedo, nos crecieron alas' se estrenará el próximo día 22 en el Hospital Centro Vivo de la capital pacense en una iniciativa de la Asociación de Mujeres Progresistas de Badajoz que busca rescatar la voz y los testimonios de cuatro mujeres que sufrieron la represión franquista, tanto ellas mismas al pasar por instituciones como el Patronato de Protección de la Mujer, como sus familiares.
El documental, realizado por Luis Germán Vicente, propone un recorrido histórico por la situación de las mujeres durante la Segunda República, la posterior pérdida de libertades tras la Guerra Civil y el control impuesto durante la dictadura.
Mediante testimonios, imágenes y relatos, pretende acercar esta historia al alumnado de Secundaria y Bachillerato de diferentes centros educativos, asociaciones o distintos espacios de la provincia, como han destacado la diputada delegada de Igualdad de la Diputación de Badajoz, Lourdes Linares, y la presidenta y la expresidenta de Mujeres Progresistas, Isabel Franco e Inés Rodríguez, respectivamente, en la presentación de este proyecto coincidiendo con el Día de la Democracia y en aras de "sacar del olvido a esas mujeres y poner en valor su memoria".
Así lo ha detallado Isabel Franco, que ha hecho hincapié en que este proyecto patrocinado por la diputación pretende sacar del olvido a todas las mujeres que fueron represaliadas como consecuencia del golpe de estado, la Guerra Civil y la dictadura, ante lo que se ha referido a aquellas que "sin haber tenido una participación activa sufrieron la violencia, la humillación y el estigma impuesto por los vencedores", a las miles de ellas, madres, esposas, hermanas o hijas, y a dos generaciones "condenadas a vivir con el miedo en los huesos, con el silencio".
También con la "incertidumbre" de no saber dónde estaban sus seres queridos, a tenor de estas "mujeres olvidadas por la historia que, con su dolor a cuestas, supieron sacar adelante a su familia en las peores condiciones posibles" y que "abrieron caminos y proyectaron en sus hijas los deseos de libertad que a ellas les fue negada", dándole "alas" para luchar por sus derechos, ocupar el espacio público y romper barreras y techos de cristal para llegar a la actual democracia.
La jornada del Hospital Centro Vivo, con entrada libre, incluye una mesa redonda en la que se presentará el documental y el posterior visionado, para concluir con los testimonios de la investigadora Candela Chaves y la hija y nieta de represaliadas María Castilla. La intención de la asociación es llevar este proyecto a distintos sitios y al máximo número de personas posible, especialmente jóvenes.
A continuación, Inés Rodríguez ha insistido en el objetivo didáctico del documental, que cuenta con las voces de Paca, Loli, Mari y Conchita, cuatro mujeres pertenecientes a cuatro generaciones distintas y que intervienen por distintos motivos, como las dos primeras a las que no les gusta que les llamen "víctimas" sino "supervivientes" del Patronato de Protección de la Mujer. Ambas fueron ingresadas por sus padres porque "les iban a cuidar las monjitas", y en el audiovisual se ven los motivos del ingreso, las consecuencias y cómo sus vidas se vieron estigmatizadas por ello.
Por otro lado, en el caso de Conchita su padre fusilado y en el de Mari su abuela, ante lo que no se relata la razón, sino las consecuencias de estos fusilamientos en las mujeres de su casa, cómo se vieron desamparadas, estigmatizadas y señaladas o "cómo, a día de hoy, las siguen llamando 'putas rojas'".
"Esta historia de estas mujeres, que yo tampoco considero que han sido olvidadas sino absolutamente desconocidas, es la cara del castigo más grande de la dictadura, el miedo", ha apuntado Rodríguez, para quien este último se hizo "tan grande" que en el caso de estas dos últimas mujeres en sus casas nunca se habló de estos fusilamientos.
De este modo, ha remarcado, a estas mujeres se les prohibió el duelo, el llanto o contar sus historias hasta que "les salieron alas" y dijeron "esto por qué, qué paso, dónde están", por lo que son "valientes" y "atrevidas" y mientras Conchita y Mari quisieron saber qué paso con sus familiares, Paca y Loli se enfrentaron a las monjas, les trasladaron que se irían y una de ellas alertó de que lo iba a contar, siendo respondida con un "qué dices desgraciada".