Hoy venía pensando en... el desastre de plantificación deportiva
Editorial en Onda Deportiva Valencia 01/09/2026
Hoy venía pensando en… el desastre de planificación deportiva.
Hoy se cierra el mercado. Y sí, ha llegado Harvey Elliot, un futbolista de calidad que puede mejorar la actual plantilla del Valencia. Pero si analizamos globalmente el mercado que ha hecho el Valencia la palabra no puede ser otra que desastre. Todos sabíamos que en verano tenías dos opciones: o cambiar el grueso de la plantilla o cambiar al entrenador. Y no se ha hecho ni una cosa ni la otra. Del once titular en la vergüenza y ridículo de Riazor nueve futbolistas de la pasada campaña y solo dos nuevos en el once titular.
Nos hemos cansado de repetir que el vestuario ya hace tiempo que está cansado de Corberán. Por lo que sea. Porque no ha sabido manejar a una plantilla que tampoco era tan difícil de manejar o simplemente porque cuando los resultados no llegan los futbolistas dejan de creer en su entrenador. Eso que o no ha querido ver Gourlay o simplemente no se ha enterado de cómo están realmente las cosas en ese vestuario. Eso en cuanto al entrenador.
Cuando el Valencia comenzó a vender lo del objetivo Europa la primera pregunta que me hice, y se la hice también al propio Gourlay, era que si Peter Lim había autorizado algún tipo de presupuesto para invertir en futbolistas de calidad. Me dijo que sí cuando ya hemos visto que no. Recuerdo como a la llegada de Marcelino se fijó el objetivo de volver a Europa. Para ello Voro hizo una lista de los futbolistas que había que sacar sí o sí. Marcelino llegaba sin conocer a la plantilla y tuvo que recurrir a la ayuda de Voro. Y así se hizo. Hubo revolución en la plantilla. Se sacó a futbolistas como Nani, Negredo o Enzo Pérez y se apostó por gastarse 14 millones en Coquelin, 11 por Paulista y 16 por Zaza. Revolución más inversión igual a clasificarse para Champions.
En definitiva que fiar lo de volver a Europa sin haber hecho ni revolución ni inversión ni cambio de entrenador no deja de ser fiarlo a que suceda un milagro…