València |
Desde el Consejo Valenciano de Ingenieros Agrícolas han mostrado su preocupación ante las nuevas reglas del Trasvase Tajo-Segura, que consideran pueden comprometer seriamente la viabilidad del regadío y por tanto el futuro de la agricultura en el sur de la Comunitat Valenciana.
Un perjuicio que consideran no sólo será para nuestro territorio si no también para la economía nacional. Aunque el recorte será progresivo el más fuerte se producirá en 2028 y supondrá una reducción de hasta el 50% del agua que llega en la actualidad. La decisión de modificar las reglas provocará según Miguel Agulló, presidente del Consejo, la perdida de empleo o la reducción de la producción agrícola.
Recuerda que el agua desalinizada es un buen complemento para el regadío pero no es de calidad y por tanto no es apta para el consumo. Desde el consejo abogan por un modelo de gestión hídrica equilibrado y justo centrado en la interconexión de cuencas.
Reitera que en España hay suficiente agua y que hay que buscar soluciones para distribuirla de forma adecuada especialmente hacia a las zonas con una mayor carencia.