proyecto 'rip'

Los cementerios municipales de València, listos para convertirse en la planta solar pública más grande España

El Ayuntamiento ha instalado más de 6.500 paneles fotovoltaicos sobras las cubiertas de los nichos

Nacho Reig

València |

Placas solares en el cementerio de Campanar | Ayuntamiento de València

Los cinco cementerios municipales de València se convertirán en unos meses en la planta urbana de producción de energía solar de carácter público más grande de toda España. Será gracias a un proyecto del Ayuntamiento que ha supuesto la instalación de más de 6.500 placas fotovoltaicas sobre las cubiertas de los nichos. La actuación fue bautizada, echando mano de un juego de palabras, como Proyecto ‘RIP’ (Réquiem in Power).

La iniciativa fue ideada en el mandato pasado, pero ha sido el actual gobierno municipal el que ha culminado su ejecución. El Cementerio General ha sido -con diferencia- donde más paneles se han colocado, ya que cuenta con dos estaciones diferentes que suman 4.500 placas. El resto se reparten entre los cementerios del Cabanyal, Campanar, Benimàmet y el Grao. Fuentes municipales han confirmado a Onda Cero que todas las placas paneles están ya colocadas, aunque por el momento las del cementerio de Benimàmet son las únicas que están en funcionamiento. Las instalaciones de los otros cuatro camposantos se encuentran en la última fase de sus trámites de legalización.

Energía renovable con una finalidad social

La inversión total del proyecto ha rondado los 3,2 millones de euros y es la mayor de este tipo realizada hasta ahora por el Ayuntamiento. El planteamiento del programa ‘Requiem in Power’ contempla destinar el 75% de la energía producida al consumo de edificios municipales y el 25% restante a hogares en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de alcanzar alrededor de 800 hogares beneficiarios. De este modo, RIP vincula la generación renovable con dos necesidades concretas de la ciudad: reducir el gasto energético de las instalaciones públicas y facilitar el acceso a la energía a familias vulnerables, utilizando para ello superficies municipales ya existentes.

El proyecto convierte así espacios ya construidos en activos capaces de prestar una función adicional para la ciudad, acercando la generación a los puntos de consumo y evitando recurrir a nuevo suelo para estas instalaciones.