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Óscar Celarain miembro de la banda terrorista ETA, que fue condenado por el atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, dejará de disfrutar del tercer grado penitenciario que le permitía, desde el pasado mes de febrero, salir de la cárcel de Álava, de lunes a viernes, regresando solo para dormir en la prisión.
Dicha aplicación le autorizaba salir a trabajar en una panificadora en Hernani y hacer voluntariado por la tarde.
José Luis Castro, juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional, considera que, por el momento, el terrorista no cumple los requisitos para mantener el régimen de semilibertad. La situación de tercer grado había sido dictada, inicialmente, por el Gobierno vasco, que también había hecho lo propio con el caso de Juan Antonio Olarra Guridi, exjefe del aparato militar de ETA.
Cabe recordar que el acto terrorista se produjo en el mes de agosto de 2002, cobrándose la vida de dos personas. Entre ellas, la niña de 6 años, Silvia Martínez.