Dos médicos españoles abren la puerta a los trasplantes del futuro: el "doble injerto" que busca acabar con el rechazo a los órganos y la medicación de por vida
Los doctores Antonio Pérez Martínez y Francisco Hernández Oliveros explican en La hora rándom de Julia en la onda que la técnica se halla todavía en fase uno de ensayo clínico, pero que los resultados son esperanzadores.
Médicos del Hospital de La Paz de Madrid han desarrollado una estrategia médica pionera que ha conseguido que, cinco años después de un trasplante, dos pacientes mantengan una función orgánica estable sin signos de rechazo y con "una cantidad mínima" de fármacos inmunosupresores.
Los resultados de la técnica —desarrollada por Antonio Pérez Martínez, jefe de Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital de La Paz, y por el cirujano Francisco Hernández-Oliveros, dentro del proyecto OneTrasplant4Life— se han publicado en la revista Communications Medicine.
Trasplante de "doble injerto"
Los resultados del estudio, una estrategia que combina el trasplante de órganos sólidos con un trasplante de células madre hematopoyéticas del mismo donante, han abierto la puerta a un nuevo ensayo clínico de fase I que servirá para probar la seguridad de este método que pretende reducir la dependencia de fármacos crónicos y mejorar la calidad de vida de los trasplantados.
El procedimiento se conoce como trasplante dual o de "doble injerto" y combina el trasplante del órgano necesario, como un riñón, con células procedentes de la médula ósea del donante. Estas células se administran al paciente en las semanas posteriores con el objetivo de "enseñar" al sistema inmunitario a tolerar el nuevo órgano y no atacarlo.
Ambos doctores han explicado en Julia en la onda que esta técnica todavía está en la fase 1 del ensayo clínico, pero que los resultados obtenidos son esperanzadores. ¿Por qué? Porque la técnica ya ha sido probada en dos pacientes, Yassine y Nora. En el caso de Yassine, que tenía 15 años en el momento del trasplante, se aplicó la estrategia después de varios rechazos y de un trasplante multivisceral de "extrema complejidad". Seis años después, continúa evolucionando favorablemente.
En el caso de Nora, ella había rechazado previamente tres trasplantes de riñón. Tras localizar al donante más compatible entre sus hermanos, recibió el órgano junto con las células de la médula ósea y, cinco años después, mantiene una dosis mínima de medicación con una evolución positiva.
Los problemas de la inmunosupresión de por vida
Los especialistas destacan que la inmunosupresión de por vida puede aumentar el riesgo de infecciones, algunos tumores y otros efectos secundarios. Además, los órganos trasplantados tienen una durabilidad limitada, un problema especialmente importante en niños y jóvenes, que pueden necesitar nuevos trasplantes a lo largo de su vida. Si la técnica demuestra su eficacia, podría reducir esos casos, sobre todo en los pacientes más jóvenes, y aliviar las listas de espera derivadas de estos retrasplantes.
En los trasplantes multiviscerales, la complejidad es todavía mayor porque no solo se trasplanta un órgano, sino todo un ecosistema que incluye vasos sanguíneos, tejido linfático, flora bacteriana y células defensivas. Por eso, los doctores consideran que la unión de las técnicas del trasplante de órganos sólidos y del trasplante hematopoyético puede abrir una nueva etapa en la medicina.
Los médicos han insistido, no obstante, en que ningún paciente trasplantado debe abandonar su tratamiento por iniciativa propia. La tolerancia del órgano debe planificarse mediante un protocolo médico específico y, por el momento, los pacientes que no han seguido esta estrategia deben continuar tomando la medicación prescrita por sus especialistas.