En directo y de perfil

Patrimonio

Por Aureliano Lairón

ondacero.es

La Ribera |

Aureliano Lairón

El pasado 8 de septiembre, coincidiendo con la festividad de la Natividad de la Virgen, día de les Mares de Déus Trobades, muchos pueblos valencianos celebraronn sus fiestas mayores y patronales. En la Ribera, tal y como es tradicional, lo hicieron especialmente, l’Alcúdia i Algemesí, en honor de la Mare de Déu l’Oreto i de la Salut, respectivamente. En ambos casos en las fiestas adquieren relieve extraordinario la representación por jóvenes y niños de los bailes típicos de ambas localidades. En el caso de Algemesí -nuestros oyentes lo saben muy bien al estar puntual y perfectamente informados, la fiesta ha adquirido con los años una gran importancia y ello hasta el punto de haber sido declarada en 2011 por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las fiestas resultan exitosas cuando se implican personas y colectivos: cuando se compromete o se involucra en conjunto la sociedad, cuando las apoyan personas, entidades e instituciones, cuando todos, sin distinción, la hacen suya.

Ya hace muchos años, en la década de los 70 del siglo pasado la fiesta de Algemesí cayó en picado, estuvo a punto, en trance, de desaparecer, pero fue gracias al trabajo, al esfuerzo y al compromiso de unos buenos algemesinenses que vivían y sentían su pueblo, su historia, sus costumbres y sus tradiciones y no estaban dispuestos a que desaparecieran, que implicaron, entre otros, al colegio de los hermanos maristas -destacó especialmente el hermano Agustín Aisa-, y la fiesta no solo la pudieron mantener sino que consiguieron proyectarla mucho más y darle categoría, hasta el extremo de alcanzar la magnificencia, el esplendor que tiene hoy en día.

El pasado domingo celebró Alzira el día de su patrona, la Mare de Déu del Lluch. Los actos que tuvieron lugar por la mañana se iniciaron en el conocido populamente como Parque de las Murallas, rebautizado hace poco, en el antiguo cauce del Xúquer, con la representación del Hallazgo de la Moreneta, un hecho ahistórico que, es verdad, no hace daño a nadie y que viene repitiéndose desde el año 1985 en que comenzó a celebrarse gracias a la iniciativa del alzireño Francisco Gallardo y la colaboración fundamental del grupo de danzas “La Catxutxa” del que entonces formaban parte -confío en no olvidarme de nadie- Vicent Silvestre, Alfred Morell, Lupe Canet, las hermanas Matoses, Miquel Mortes, Enrique Hevilla, Enric Belsa, Maria Carrascosa, Virtuts Piera, Vicent Camarasa, Teresa Fontana, las hermanas Ausina y Loles Sánchez.

Unas semanas antes de la fiesta se hizo necesario un llamamiento público -una crida decimos en valenciano- a través de los medios de comunicación por tal de que no faltaran niños para interpretar los diferentes bailes. Por suerte no hubo problemas. De hecho, me dicen, la convocatoria resultó todo un éxito.

Cómo evitar el problema que se planteó?. De una manera muy sencilla. ¿La solución?: Crear un Patronato en el que estén representados el Ayuntamiento a través de las concejalías de fiestas, patrimonio, cultura, educación y turismo, la Real Cofradía de la Virgen y el Grup de Danses d’Alzira a los cuales únicamente habría que añadir a algún o algunos centros educativos de la localidad que estén por la labor de no dejar que nuestro patrimonio inmaterial y más concretamente este se pierda. Si todos se involucran, el triunfo está asegurado.

Hace unos años -y hablo con conocimiento de causa- se presentó al gobierno autonómico un expediente razonado solicitando la declaración de la Processoneta del Matí y el acto de la Ofrenda de la seda a la patrona como Bien de Interés Cultural. Pese al tiempo transcurrido no se ha avanzado nada y alguien debería de dar alguna explicación. En todo caso, vamos a echar mano del refranero -lo haremos a menudo-. Y es que: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Y el que quiera escuchar que escuche. Aunque ya sabemos -volvemos con los refranes- que “No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír”. Y aquí lo dejo.