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LA UNIÓ denuncia que la agricultura apenas recibe 82 euros por habitante frente a los 6.000 euros del presupuesto global autonómico

Estructuras agrarias, industria agroalimentaria y transferencia e innovación tecnológica, sufren recortes importantes

Luis Méndez

La Ribera |

Un agricultor observa sus naranjos

La agricultura continúa perdiendo peso dentro de los presupuestos de la Generalitat, ya que aumenta únicamente un 0,67%, mientras que en el conjunto total crece un 3,14%, según denuncia LA UNIÓ. La agricultura sube así menos de la cuarta parte que el resto de la Administración autonómica.

Además, el sector agrario representa sólo el 1,38% del presupuesto de la Generalitat. De los 33.305,5 millones de euros presupuestados por la Generalitat en 2026, solo 460,1 millones se destinan a Agricultura.

La pérdida de peso es además una tendencia estructural año tras año. Mientras en 2002 representaba un 4,62%, en 2012 ya bajaba al 2,27%, el pasado año fue del 1,42% y así progresivamente hasta el porcentaje actual. En poco más de veinte años el sector ha perdido más del 70% de su peso presupuestario relativo.

Mientras que el gasto público total de los Presupuestos de la Generalitat para este ejercicio asciende a 6.001,49 euros por habitante, el esfuerzo específico en agricultura es de apenas 82,91 euros por habitante, circunstancia que pone de manifiesto la baja intensidad inversora pública en agricultura para el Consell.

El aumento ligero del 0,67% se da principalmente en las áreas de agua y pesca y también son positivas los aumentos en algunas líneas específicas para cítricos, trips de Sudáfrica, seguros agrarios y producción ecológica. Sin embargo, otras partidas estructurales para el sector agrario profesional, como por ejemplo estructuras agrarias, industria agroalimentaria y transferencia tecnológica sufren unos recortes bastante importantes.

Las estructuras agrarias sufren un tijeretazo del 49,65% tras pasar de 39,77 millones a 20,02 millones de euros. Es la reducción más importante de todo el presupuesto agrario y afecta directamente la modernización y competitividad futura de las explotaciones.

El programa de industria agroalimentaria y cadena alimentaria disminuye un 25,25%.

Se reducen precisamente los recursos destinados a generar valor añadido, transformación y empleo en el medio rural. El programa de transferencia tecnológica, investigación e innovación disminuye un 12,4%. Menos recursos para innovación significa menos capacidad de adaptación ante los retos climáticos, fitosanitarios y de mercado.

Los retos del sector crecen de este modo mucho más rápido que el presupuesto. La agricultura valenciana afronta simultáneamente un incremento de los costes de producción, la competencia de las importaciones de terceros países, el cambio climático y sequías recurrentes, la necesidad de modernizar regadíos, afrontar un relevo generacional que es insuficiente, la digitalización de las explotaciones, los nuevos riesgos fitosanitarios y sanitarios y la recuperación tras los efectos de fenómenos meteorológicos extremos.

Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ, señala que después de analizar pormenorizadamente los presupuestos de la Generalitat 2026 “se pone de manifiesto que la agricultura valenciana continúa sin recibir una atención presupuestaria proporcional a su importancia económica, social, territorial y ambiental”.

Peris cree que “podríamos estar ante unas cuentas de copia y pega que reproducen en gran medida partidas no ejecutadas de 2025, como es el caso de una de 26,7 millones de euros para recuperar la capacidad productiva de las parcelas afectadas por la dana que se aprobó en 2025, se retiró posteriormente y ahora en los presupuestos de 2026 vuelve a aparecer”.