La economía alicantina compensa los aranceles de Trump con exportaciones a la Unión Europea
El Gabinete de Estudios de la Cámara de Comercio de Alicante señala que la economía alicantina mantendrá el crecimiento en 2026, aunque en un entorno con mayor incertidumbre
La economía de la provincia de Alicante acusó de forma "limitada" la imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos de Donald Trump gracias al aumento de las exportaciones a otros destinos, sobre todo el resto de países de la UE, según un informe presentado este martes por la Cámara de Comercio.
Titulado 'Panorámica Alicante' y referido a 2025, el contenido del estudio ha sido dado a conocer por la jefa del Gabinete de Estudios y Estadística de la Cámara, Carmen Pastor, junto al presidente del organismo cameral, Carlos Baño, y al director comercial de Empresas de CaixaBank en Alicante y la Región de Murcia, Juan Jesús Lozano.
Según Pastor, la exposición del sector productivo de Alicante al mercado de Estados Unidos ha sido "limitado" aunque sí se ha visto afectado por la repercusión de las medidas de Trump en el valor del euro. De esta manera, la caída de las ventas de Alicante al mercado estadounidense se ha cifrado en el 8,4 por ciento sobre todo en calzado, alimentación y productos hortofrutículas.
"Pero esta caída se ha compensado con comportamiento dinámico en otros mercados", sobre todo a los países de la UE, "que ha permitido que las exportaciones hayan crecido el 5,4 por ciento hasta los 7.400 millones de euros".
Durante 2025, la provincia subió 5,8 por ciento por el sector turismo, construcción y la industria y el sector agrario, y se incremento en más de 21.000 personas el número de afiliados a la Seguridad Social, hasta un total de 769.438 personas. Más de la mitad del empleo creado corresponde a trabajadores extranjeros, que ya se sitúa en cerca del 20 por ciento del total, sobre todo en hostelería y construcción.
El informe encargado por la Cámara observa que el protagonismo económico vuelve a corresponder al sector servicios, que creció el 7,3 por ciento por el comercio, el transporte y la hostelería, ámbitos con el mejor comportamiento (+8,3).
La construcción sigue subiendo, concretamente el 4,6 por ciento, aunque la oferta crece con demasiada lentitud con respecto a una demanda "muy fuerte". De hecho, el pasado año se terminaron 5.500 viviendas, una cifra que supone solamente un tercio de la creación de nuevos hogares.
El precio de las casas ha crecido el 16 por ciento en el primer trimestre del año, con lo que el esfuerzo financiero para adquirir una vivienda sigue aumentando, lo que tiene numerosas repercusiones sociales, especialmente a los jóvenes que retrasan la emancipación y perjudica sus oportunidades laborales.
Industria y el campo, en negativo
Los sectores que crecieron en negativo son la Industria y el sector agrario, el primero de ellos al caer el 1,3 por ciento con un comportamiento débil por la apreciación del euro, la atonía europea y la creciente incertidumbre sobre la política comercial.
El sector agrario también cerró el año en negativo con una caída del 1,5 por ciento y no lo fue más gracias a los buenos resultados de la exportación. Aún así, los desafíos del campo alicantino siguen siendo la rentabilidad de explotaciones, los elevados costes de producción, la competencia de tercros países, déficit hídrico y la incertidumbre del Tajo-Segura.
Entre los debes de la economía alicantina, Pastor también ha comentado que la inversión empresarial sigue siendo "uno de los puntos débiles".