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Sergi Maestre: «Me dolió el descenso, sobre todo porque gente del club perdió su trabajo. Te queda una espina y quiero intentar arreglarlo»

El centrocampista de la Cultural y Deportiva Leonesa repasa en Onda Cero León la derrota ante el Cacereño, explica por qué decidió continuar y habla de la lesión de Rodri, de su futuro y de los horarios: «Lo primero tiene que ser la salud del jugador»

Nacho Barrio

León |

Sergi Maestre

Sergi Maestre atiende a Onda Cero León después del entrenamiento en el Área Deportiva de Puente Castro. Una conversación sobre el presente de la Cultural y Deportiva Leonesa, pero también sobre las consecuencias del descenso y las razones para seguir. El centrocampista, uno de los veteranos del vestuario, hace autocrítica tras la derrota en Cáceres, reivindica su capacidad para ayudar sobre el campo y explica cómo vive una profesión a la que todavía no pone fecha de despedida.

Pregunta. Han pasado unos días desde la derrota ante el Cacereño. ¿Qué duele más: el 1-0, cómo se produjo o no haber podido reaccionar?

Respuesta. No haber podido reaccionar y haber llegado a ese punto. Por el estilo de equipo que somos, sabemos que esos campos nos pueden costar un poco más que jugar en el Reino o en buenos campos. Ya lo vimos en Barakaldo: el equipo sufrió y le costó crear ocasiones, pero compitió muy bien y mantuvo la portería a cero.

Íbamos preparados para un partido parecido. En la primera parte estuvimos muy bien en el aspecto competitivo. Incluso, a raíz de ganar la segunda jugada, pudimos llegar por fuera a situaciones de peligro en las que luego no elegimos bien.

En el descanso incidimos en salir igual de fuertes en esos duelos, pero no se dio. El Cacereño nos arrolló en su casa, con su fútbol, y no fuimos capaces de darle la vuelta. Lo que le fastidia al equipo es tener esas dos caras cuando sabemos perfectamente que no nos lo podemos permitir.

P. ¿Es un problema de adaptación a lo que propone el rival o de que el equipo lleva poco tiempo junto?

R. El tiempo es igual para todos. Sinceramente, no sé cuánto llevan juntos los jugadores del Cacereño. Había dos estilos enfrentados y un terreno de juego igual para los dos. En la segunda parte se impuso su estilo a lo que queríamos hacer nosotros.

Preparamos la semana para competir bien en las situaciones que nos iban a proponer: balón largo, disputa y segunda jugada. En la primera parte creo que lo tuvimos bajo control. Nos costó generar ocasiones, pero tampoco las recibimos. El pero está en la segunda parte: no entramos bien y les permitimos imponerse y embotellarnos. Insistieron hasta que llegó el gol.

P. Por tu posición en el campo, ¿percibes con más claridad dónde se está escapando el partido?

R. A estas alturas, prácticamente todos los que hemos jugado en Primera RFEF o en la antigua Segunda B sabemos lo que nos vamos a encontrar en esos campos. No es cuestión de identificar dónde te pueden hacer daño, porque ya lo has preparado.

Hay un cuerpo técnico que trabaja durante la semana, que insiste y que nos pone vídeos sobre dónde te puede castigar el rival y dónde puedes castigarle tú. El jugador lo sabe.

Es una situación del partido: empiezas a encontrarte más incómodo, ellos empiezan a ganarte los duelos y creo que es mental. Te empieza a pesar no encontrarte bien y no encontrar tu fútbol. A ellos les impulsa ver que te están haciendo daño y perciben ese momento de debilidad del equipo.

P. Eres uno de los jugadores que continúan en una plantilla muy renovada. ¿Cómo fue el momento en el que la Cultural te transmitió que quería seguir contando contigo?

R. Hablé con Asier al finalizar la temporada y me comunicó que le gustaría seguir contando conmigo, que creía que podía ser útil y ayudar. Le dije que estaba contento aquí y que no iba a haber ningún problema a nivel contractual.

Quería hablar con Jandro para saber que él también me veía como un jugador útil, más allá de lo que pudiera aportar al vestuario: que pudiera ser útil en el campo. A nadie se le escapa que ya tengo una edad, pero el año pasado me encontré bien compitiendo en una categoría más alta y creo que este año también puedo aportar.

Mi única duda era saber si el cuerpo técnico y la dirección deportiva compartían esa visión. En cuanto me lo transmitieron, lo arreglamos rápido.

Estoy contento de seguir porque lo del año pasado es una espina para mí. Creo que había equipo para salvarnos. Me da mucha rabia y me duele, sobre todo por ver a gente del club que ha perdido su puesto de trabajo por el descenso, por los compañeros que ya no están y por lo duro que es también para la afición. Te queda una espina como jugador, querer intentar arreglar eso.

P. Antes de empezar la temporada llegó la lesión de Rodri. ¿Cómo lo habéis vivido y qué supone quedaros sin el capitán en el campo?

R. Fue un golpe muy duro. Creo que hubo un esfuerzo por parte del club y de Rodri para que siguiera aquí. Hizo una temporada extraordinaria, seguramente fue el jugador más regular de la plantilla en cuanto a buen rendimiento. Es joven y seguro que tenía opciones de seguir en esa categoría. Todos queremos estar lo más arriba posible profesionalmente.

Él asumió quedarse en su club, en su casa, para devolverlo a la categoría que acabábamos de perder. Eso lo sabíamos los que seguíamos, como Bicho y yo, pero también los que llegaron. Los jugadores ven fútbol, preguntan y conocen el esfuerzo y las prioridades de un compañero.

Cuando ves que Rodri asume ese reto, se te hiela el corazón cuando tiene una desgracia así. Los primeros días fueron muy duros y, poquito a poco, toca remar todos. Nos tiene que servir para unirnos.

Él tiene la virtud de venir cada día con una sonrisa y darle naturalidad a la situación. Los que hemos pasado por una lesión parecida intentamos ayudarle cuando tiene un día más complicado y darle tranquilidad. Sigue ejerciendo de capitán dentro del vestuario y nosotros atendemos a todo lo que nos dice.

P. La temporada pasada tu entrada en juego fue progresiva. ¿Ayuda empezar esta campaña jugando y sintiendo la confianza del entrenador?

R. Mi situación del año pasado fue distinta. En el amistoso contra el Pontevedra sufrí un esguince del ligamento lateral interno. Hablé con Raúl e intenté seguir entrenando porque, si no me equivoco, en la primera jornada estábamos en el banquillo Rodri, Manu Justo con una rodilla tocada y yo también con la rodilla tocada. El resto eran chicos del Júpiter.

Le ofrecí seguir entrenando en la medida de lo posible por si me necesitaba para defender un resultado o para lo que considerara. Hice el esfuerzo de estar, pero no estaba al cien por cien. No puedo decir que no jugara porque Raúl no me pusiera o porque yo no me lo ganara: la realidad era que estaba entrenando con una rodilla tocada. Consideraba que tenía que ayudar mientras se completaba la plantilla.

Después llegaron muy buenos jugadores y empezaron jugando ellos. No hay problema. Cuando era joven me lo tomaba peor; ahora he aprendido a ver las dos partes y a intentar ser útil cuando me toque. No dejamos de ser un ejemplo para los chicos que vienen.

Cada día que no juego me voy enfadado a casa, pero he aprendido que lo mejor que puedo hacer es volver el lunes y entrenar al máximo para demostrarle al míster que estaré cuando me necesite.

Este año he empezado jugando y eso nos gusta a todos. Sé que todavía no estoy al cien por cien de mi condición física y que, con la edad, cuesta un poco más coger el punto competitivo. He jugado dos partidos de inicio intentando ayudar. En el último no me tocó participar, pero estoy siempre disponible.

P. Hablas bastante de la edad y en el vestuario te llaman el 'señor mayor'. ¿Cuánto fútbol le queda a Sergi Maestre?

R. Mientras las lesiones y la cabeza me lo permitan, seguiré jugando. No me he marcado que lo vaya a dejar cuando no pueda jugar en Primera RFEF o cuando no dispute un determinado número de partidos.

Ahora disfruto mucho del día a día y del vestuario. Por lo que me dice todo el mundo, sé que cuando el fútbol me deje lo echaré muchísimo de menos, así que intento disfrutarlo al máximo. Igual es al final de esta temporada o igual duro dos más. No lo sé.

Lo de 'señor mayor' lo acepto, aunque a veces el apodo puede doler cuando parece que solo se mira la edad. Cuando viene con cariño, soy el primero en reírme. Cuando se utiliza para hacer daño, evidentemente no gusta.

Soy el más veterano de la plantilla y lo llevo con naturalidad. Cuando me vea fuera del grupo a nivel competitivo, seré el primero en levantar la mano y buscar otro capítulo: en otro club, en otra categoría o en otro apartado de la vida. Ahora mismo no tengo una fecha de caducidad.

P. ¿Podría ser León un buen lugar para colgar las botas?

R. No hay un buen sitio para hacerlo, a los que nos gusta el campo y este deporte nos cuesta plantearnos dejarlo. Creo que tendría que sufrir un golpe duro a nivel de lesión o vivir un año malo en el vestuario. Eso sería lo que más me podría acercar a dejarlo, pero ahora mismo no me lo planteo.

León podría ser un buen sitio. La ciudad y el club me han tratado de maravilla. Me han respetado cuando no jugaba, sobre todo la temporada pasada, y me he sentido como uno más. Eso lo valoro muchísimo.

Mientras exista ese respeto por parte de la estructura directiva, del cuerpo técnico y del vestuario, es un sitio tan bueno como cualquier otro. Si además encuentras una ciudad que te trata con ese cariño, podría ser. Pero no tengo fijado un lugar donde acabar.

P. El domingo toca jugar ante el Extremadura y se habla de temperaturas de 34 o 35 grados. ¿Entendéis que no se cambie el horario?

R. Es lo que tenemos. No sé si es normal; yo no lo haría de esa manera. Tampoco conozco todos los detalles que hay que tener en cuenta para tomar esas decisiones.

A nivel competitivo, un partido con esa temperatura es muy duro. Se están poniendo medidas para que haya el máximo tiempo posible de juego efectivo, pero esas temperaturas te obligan a parar en mitad de la primera parte y de la segunda. Esas pausas se terminan alargando porque estamos todos medio deshidratados. Va en contra de las normas que se están sacando sobre los segundos para sacar de meta o de banda.

Creo que lo primero tiene que ser la salud del jugador. También es cierto que hay que ponerse en el lado de los empresarios y entender que, cuando se alcanza un acuerdo económico para emitir los partidos, hay unas condiciones. Si se firman, por desgracia hay que tragar incluso en estas circunstancias.

Como jugador, y hablando de lo que nosotros queremos, no lo entendemos. Somos una pieza más del engranaje y hay otras por encima que mandan y ponen las horas.

Sinceramente, no veo la necesidad de jugar a esa hora con esa temperatura. Se podría retrasar un poco el partido para que hiciera menos calor. También sería mejor para la afición que se desplaza al campo, para que pudiera verlo sin ese riesgo de insolación. Hay gradas en esta categoría que no están techadas y eso no deja de ser un riesgo.