Las personas de avanzada edad son el objetivo principal de estos delincuentes, a los que estafan cobrando cantidades desproporcionadas por el servicio, sin extender factura y en ocasiones por realizar reparaciones que no se han llevado a cabo.
Los delincuentes suelen intensificar este tipo de acciones delictivas con la llegada del invierno, donde los consumidores vuelven a hacer uso de las calderas y otros elementos de calefacción, pero el resto del año continúan intentando estafar, generalmente a las personas más vulnerables, de avanzada edad o que se encuentran solas.