'De puñetera pena'. Así es como CSIF califica y alerta de que los funcionarios destinados en este juzgado se ven obligados de manera habitual a prolongar su jornada laboral más allá del horario oficial, fijado entre las 8 y las 15 horas, para intentar sacar adelante todo el trabajo acumulado llegando a salir durante muchos días a las 17 o las 18 horas. Estas horas extraordinarias no son compensadas ni económica ni temporalmente.
El presidente de CSIF Justicia Castilla-La Mancha, Manuel Pelayo explica que “con la plantilla actual sólo se puede hacer lo urgente, mientras que el resto de procesos se van almacenando e incluso su resolución tarda años y años. Es un problema muy grave”.
La gravedad de la situación llevó hace meses a la creación de tres plazas de refuerzo destinadas exclusivamente a la incoación de demandas. Sin embargo, esta medida resulta claramente insuficiente para atender la totalidad de las funciones que desarrolla el juzgado.
De hecho, el pasado martes hubo once casos de violencia y ayer mismo lunes se produjeron otros seis, lo que conlleva “procesos complejos y largos, estamos hablando procedimientos penales, civiles o de menores relacionados con la violencia de género, así como órdenes de protección, medidas cautelares, actuaciones con participación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, médicos forenses… todo lo urgente se atiende, lo que conlleva que los trabajadores superen con creces su jornada laboral, sobre ellos recae esta desproporcionada carga de trabajo, pero el resto de procesos o es que directamente es inasumible poder atenderlos”, señala Pelayo.
La situación incluso ha empeorado tras la reciente creación de la segunda plaza de juez titular para este Juzgado de Violencia sobre la Mujer, ya que no ha conllevado la dotación de personal: continúan el mismo número de trabajadores, una plantilla de ocho funcionarios más tres temporales para hacer frente a un volumen de trabajo ingente.