Embalses como Beleña han empezado a desembalsar agua

El río Henares, en umbral naranja, a su paso por Guadalajara

La Mancomunidad de Aguas del Bornova ya ha pedido a la Confederación Hidrográfica del Tajo que adopte medidas preventivas en la gestión de los embalses de Pálmaces y Alcorlo para evitar la situación límite del marzo pasado que ha perjudicado a los cultivos de maíz.

Mónica Fraile Martínez

Guadalajara |

Imagen de archivo del río Henares a su paso por Guadalajara | Onda Cero Guadalajara

El río Henares se encuentra en umbral naranja a su paso por Guadalajara.

Este lunes ha superado los 94 metros que determina este umbral, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Tajo.

El Ayuntamiento de Guadalajara ha limitado temporalmente los accesos al Paseo Fluvial en las zonas inundables y pide precaución a los vecinos.

El paso de las borrascas Joseph y Kristin en los últimos días y ahora Leonardo han dejado abundantes lluvias y también nieve en la provincia.

El embalse de Buendía está al 76% de su capacidad. Entrepeñas al 60%.

Por su parte, Beleña, el pantano que abastece a todo el Corredor del Henares, ha estado desembalsando agua pues en poco más de una semana crecía 10 hectómetros cúbicos.

Beleña roza el 84% de su capacidad mientras que Alcorlo está al 73%.

Imagen de archivo del embalse de Alcorlo marzo 2025 | EP

Embalses como Pálmaces, más pequeños, con un máximo de 31 hectómetros cúbicos, acusan más las subidas de caudal.

De hecho, la Mancomunidad de Aguas del Bornova ya ha pedido a la Confederación Hidrográfica del Tajo que adopte medidas preventivas en la gestión de los embalses de Pálmaces y Alcorlo.

Lo ha hecho por canales oficiales y también a través de la Consejería de Desarrollo Sostenible, según ha contado a Onda Cero Guadalajara, el presidente de la mancomunidad, Héctor Gregorio.

Pálmaces está ahora mismo al 66% y Alcorlo al 73%.

Héctor Gregorio, también alcalde de Jadraque, avanza que quieren evitar "la situación límite" que se produjo en los meses de marzo-abril del año pasado cuando se desembalsaron cantidades importantes de agua.

Las consecuencias de aquellos desembalses las ha acusado especialmente el cultivo de maíz que abarca más de 2.000 hectáreas en la zona y corre el riesgo de acumular pérdidas importantes pues aún está el 90% sin cosechar; labores que, con toda probabilidad, no podrán realizarse hasta marzo; cuando habitualmente empiezan a finales de noviembre.

Las pérdidas para el maíz -avanza Gregorio- podrían llegar a ser "catastróficas" si no se adoptan las medidas oportunas para evitar que las tierras de cultivo queden anegadas.