Cuenca ha reunido durante dos jornadas a expertos de ONU-Habitat, ONU Turismo, la OCDE, universidades e instituciones de distintos países para analizar cómo reducir las desigualdades entre el medio urbano y rural. El encuentro, incluido en la programación internacional de Urban October de ONU-Habitat, ha contado también con responsables territoriales de Castilla-La Mancha, Asturias, Canarias, Navarra y País Vasco.
La responsable de ONU-Habitat Beatriz Jordão ha destacado en Onda Cero el trabajo que Castilla-La Mancha está realizando con las Agendas de Desarrollo Urbano y Rural (ADUR), planteadas desde las necesidades de los propios territorios. Una de las principales conclusiones pasa por superar la planificación municipio a municipio y favorecer una escala comarcal: “Los municipios solos tienen dificultades para articularse”, explica. Esa cooperación permitiría organizar conjuntamente cuestiones como vivienda, movilidad, servicios o transición ecológica.
En el caso de los proyectos piloto conquenses, la fórmula busca establecer relaciones más directas entre localidades, compartir determinados servicios y facilitar los desplazamientos entre ellas. Jordão pone como ejemplo la atención sanitaria: no todos los pueblos pueden disponer de un centro propio, pero varios municipios pueden compartir recursos si existe una red adecuada de movilidad. “Necesitamos planificar este territorio como un continuo, no de manera aislada”, concluye.