Arturo Pérez-Reverte le confiesa a Alsina qué le hace infeliz: "Es lo más doloroso que me ha pasado en mi vida"
El escritor recibe al director del tramo magazine de Mas de uno en su casa para conversar sobre 'La hipótesis más peligrosa', su nueva novela, y descubre el refugio que encuentra en una biblioteca de 36.000 libros.
Reverte da la razón a Alsina: "Si hay alguien admirable en esta triste historia es Felipe VI"
Madrid |
Arturo Pérez-Reverte recibe a Carlos Alsina en su casa para una conversación en Más de Uno que comienza entre recuerdos, maquetas de barcos y objetos cargados de historia y termina con una reflexión sobre la literatura, el paso del tiempo y el futuro de las narraciones.
La entrevista gira en torno a 'La hipótesis más peligrosa', su nueva novela, pero también permite conocer al hombre que se esconde detrás de sus historias. El académico de la Real Academia Española habla de su método de trabajo, de su afición por la navegación, de su admiración por Tintín y de su interés por los videojuegos como una nueva forma de contar historias.
Una casa llena de recuerdos, barcos y objetos históricos
La visita comienza con un recorrido por los objetos que decoran la casa. Pérez-Reverte enseña a Alsina objetos históricos como una escafandra de buzo, un telégrafo de órdenes o el timón de un barco. También muestra pequeñas maquetas de barcos, algunas realizadas por él mismo, soldaditos de plomo y regalos del escritor Javier Marías.
Las maquetas ocupan un lugar especial entre sus recuerdos. Pérez-Reverte explica que durante años dedica tiempo a construirlas entre sus viajes, aunque abandona esa afición. Alsina comparte entonces una anécdota familiar: su abuelo materno también construía barcos de este tipo.
El recorrido continúa por los objetos relacionados con la historia militar. El escritor enseña una figura de Napoleón en bronce y recuerda a Jean Gall, el abuelo de su bisabuela, que lucha en la batalla de Waterloo con apenas 17 años. También muestra la medalla de Santa Elena, sables y otros elementos vinculados a su historia familiar.
Para Pérez-Reverte, estos objetos no constituyen una simple decoración. Representan recuerdos, experiencias y referencias que alimentan su imaginación y le acompañan su trabajo.
La biblioteca de 36.000 libros que funciona como refugio
El corazón de la casa es una biblioteca distribuida en tres plantas y con alrededor de 36.000 libros. Pérez-Reverte organiza personalmente sus volúmenes durante años y los distribuye por materias, épocas y literaturas.
El escritor no concibe este espacio como una habitación destinada a exhibir una colección, sino como su lugar de trabajo. Allí consulta libros, busca referencias y encuentra materiales para sus novelas. Por eso prescinde de internet y del teléfono en la zona donde trabaja.
"Mi Google es mi biblioteca", explica durante el recorrido. El conocimiento de sus estanterías le permite localizar las obras que necesita sin recurrir a búsquedas digitales.
La organización distingue entre distintos tipos de literatura, desde la española hasta la asiática, además de libros de aventuras, novela policiaca, espionaje, arte e historia. Las secciones históricas abarcan desde la época contemporánea y las guerras mundiales hasta la Guerra Civil española, la Edad Media y los clásicos griegos y latinos. También reserva espacio para la historia de la Iglesia y la teología.
Alsina resume la impresión que produce la casa: todo parece girar alrededor de los libros. Pérez-Reverte confirma esa percepción con una frase que define su relación con el espacio: "La verdad es que la casa es la biblioteca, lo otro es secundario".
De hecho el escritor prestó especial atención a la impermeabilización de los techos para evitar que las goteras o las lluvias dañen los libros. No busca preservar una colección de piezas intocables o de gran valor económico, sino mantener una biblioteca de uso cotidiano. Para él, los libros resultan valiosos precisamente por su utilidad, por la compañía que ofrecen y porque le podrían ser útiles en cualquier momento.
Durante la escritura de 'Línea de fuego', por ejemplo, compra armas inutilizadas de la Guerra Civil para conocer su peso, su manejo y el ruido que producen. Esa experiencia física le permite imaginar con mayor precisión las situaciones que describe en sus novelas.
El escritor expone que encuentra en su casa una especie de refugio frente a un exterior que no siempre le resulta agradable. Los barcos, los sables, los cuadros y los recuerdos históricos le proporcionan un ambiente que favorece el trabajo y la imaginación.
El dolor de saber que no puede escribir todas sus novelas
Uno de los momentos más personales de la conversación llega cuando Alsina le pregunta cuándo asume que no puede leer todos los libros de su biblioteca ni escribir todas las novelas que imagina. Pérez-Reverte responde que toma conciencia de esa limitación muy pronto. A sus 75 años, calcula que el tiempo y la lucidez disponibles le permiten escribir solo unas pocas novelas más.
El problema, según explica, no consiste en una falta de imaginación. Su dificultad es precisamente la contraria: acumula tantas historias en la cabeza que sabe que no puede contarlas todas.
El escritor describe esa situación como una de las experiencias más dolorosas de su vida. Cada nueva novela exige una elección y obliga a renunciar a otras historias que también le interesan.
"Y entonces el elegir unas y dejar morir otras. Te aseguro que lo más doloroso que me ha pasado en mi vida", reconoce durante la entrevista.
La reflexión revela una de las paradojas de su oficio: la abundancia de ideas no garantiza que todas encuentren un lugar en los libros. Pérez-Reverte convive con relatos que desea escribir desde hace años, pero el paso del tiempo le obliga a seleccionar cuáles desarrolla y cuáles quedan fuera de su obra.
El escritor insiste en que esa renuncia le produce infelicidad. No teme quedarse sin argumentos, sino no disponer del tiempo suficiente para convertirlos todos en novelas.
'La hipótesis más peligrosa': un viaje por el Mediterráneo para descubrir la historia
La conversación entra después en la novela que motiva la visita de Alsina. 'La hipótesis más peligrosa' presenta el viaje de un muchacho de 16 años con un padre al que acaba de conocer.
Ambos navegan por el Mediterráneo, desde la costa española hasta la costa del Líbano, mientras el padre cuenta historias relacionadas con diferentes episodios de la historia de la humanidad. Los relatos recorren un arco temporal que va desde la crucifixión de Cristo hasta la batalla de Lepanto.
Pérez-Reverte explica que incorpora en esas narraciones historias que nunca desarrolla como novelas independientes. De este modo, algunos de los relatos que permanecen en su imaginación encuentran espacio dentro de la aventura del padre y el hijo.
El protagonista comienza el viaje con resentimiento y enfado. Según el escritor, los jóvenes reciben una imagen del mundo que después no coincide con la realidad. Cuando descubren esa distancia, reaccionan con rabia.
El padre recoge al muchacho y lo lleva a navegar. Además de traficar con arte robado por el Mediterráneo a bordo de un velero, le ofrece una oportunidad para conocerlo y comprender el mundo que lo rodea.
Durante el recorrido, el joven descubre a su padre, la historia del Mediterráneo y sus propios orígenes. Lo que al principio parece un territorio ajeno termina por convertirse en una parte esencial de su identidad.
Pérez-Reverte define la novela como una historia de iniciación, aprendizaje y conocimiento. El viaje transforma la mirada del protagonista y le permite comprender que el mundo que rechaza también explica quién es.
Por qué Pérez-Reverte incorpora el lenguaje de los videojuegos a su novela
La conversación sobre el protagonista conduce a otro asunto: el lenguaje de los videojuegos y su influencia en la forma de hablar de las nuevas generaciones. Alsina pregunta al escritor por expresiones como "farmear", un término habitual en determinados videojuegos, y por su decisión de incorporarlo a la novela pese a que no pertenece al vocabulario académico tradicional.
Pérez-Reverte explica que, durante la edición del libro, la editorial le plantea la posibilidad de escribir en cursiva las expresiones procedentes del inglés. Sin embargo, decide mantenerlas en letra redonda.
Su razonamiento es sencillo: para el protagonista, un jugador joven, ese lenguaje forma parte de la comunicación cotidiana. Destacar cada expresión como si fuera un elemento extraño rompería la naturalidad del relato.
A partir de ahí, defiende el valor de estos productos como herramientas narrativas y de aprendizaje. Los videojuegos plantean desafíos intelectuales y físicos, exigen astucia y obligan a resolver problemas, sobrevivir y tomar decisiones.
Su postura resulta clara: no conviene despreciar los videojuegos por el simple hecho de que no funcionan como los libros tradicionales. Ambos medios permiten descubrir mundos y vivir experiencias imaginarias, aunque utilizan mecanismos diferentes.
"El futuro de la narración está en el videojuego"
La defensa de los videojuegos conduce a una de las afirmaciones más contundentes de la entrevista. Pérez-Reverte considera que el ser humano necesita historias y que la literatura ofrece una forma de entrar en mundos que no existen en la realidad cotidiana. Sin embargo, sostiene que los soportes narrativos cambian con el tiempo.
Los videojuegos, a su juicio, mantienen vivo el relato clásico y permiten acceder a historias desde una perspectiva distinta. Cita como ejemplo las referencias a la literatura clásica que aparecen en algunos videojuegos.
El escritor cree que este medio gana terreno porque transforma al espectador o lector en protagonista. La experiencia resulta especialmente atractiva cuando los dispositivos permiten introducir al jugador dentro de un mundo virtual.
"Claro, ¿Quién se resiste a eso?", plantea al describir la posibilidad de caminar, luchar, amar u odiar dentro de una historia.
Pérez-Reverte reconoce que no es un experto en videojuegos, pero explica que se interesa por ellos para comprender cómo piensa un joven y cómo se relaciona con las historias.
También destaca la dimensión internacional de las comunidades de jugadores. Un español puede compartir una partida con una persona de Australia, China o San Francisco, y establecer relaciones y alianzas dentro de un mismo universo.
Esa experiencia crea una comunidad que funciona con códigos distintos de los tradicionales. Aunque reconoce que se trata de un mundo que las generaciones anteriores no conocen de la misma manera, el escritor lo observa con respeto e interés.
Su conclusión resulta especialmente llamativa: si hoy comenzara su carrera con la intención de crear historias, elegiría los videojuegos y los guiones para series de televisión antes que las novelas.
Pérez-Reverte sitúa el futuro de la narración en estos formatos y calcula que su influencia aumenta durante las próximas dos o tres décadas. Como ejemplo de ese cambio, recuerda su paso por los aeropuertos italianos, donde observa a los viajeros pendientes del teléfono móvil en lugar de los libros.
La Odisea, Telémaco y el Mediterráneo como escenario
Alsina recoge la reflexión sobre los videojuegos y propone una idea inspirada en la novela: convertir 'La Odisea' en un videojuego.
Pérez-Reverte encuentra una conexión natural entre ambos relatos. El muchacho de su novela busca a su padre, del mismo modo que Telémaco emprende su búsqueda en la tradición clásica.
El viaje funciona como una misión y el Mediterráneo se convierte en el escenario que conecta las diferentes historias.
Para el escritor, este mar ocupa un lugar fundamental tanto en su vida como en su obra. Crece junto al mar, navega desde niño y encuentra en él un espacio cargado de historia, aventuras y posibilidades narrativas.
La novela aprovecha ese escenario para enlazar el presente del protagonista con un pasado que abarca distintas civilizaciones y episodios históricos. Pérez-Reverte explica que no pretende abusar de la terminología náutica, pero considera importante introducir suficientes detalles para que los lectores que conocen la navegación reconozcan la autenticidad del escenario.
Entre esos detalles aparecen las maniobras para asegurar una cuerda y la reducción de la superficie de una vela cuando aumenta el viento. El escritor utiliza esos conocimientos para describir las situaciones de navegación con precisión.
El mar como metáfora de la vida y la necesidad de permanecer alerta
La experiencia de navegar también proporciona a Pérez-Reverte una de las ideas centrales de la novela: la necesidad de anticiparse a los peligros. El escritor considera que el mar representa un buen ejemplo de la vida porque obliga a permanecer atento incluso en los momentos de tranquilidad.
Quien navega debe observar el viento, las rachas, la profundidad y la distancia respecto a la costa. La incertidumbre forma parte de la experiencia y exige vigilancia constante. Para Pérez-Reverte, esa actitud evita que una persona se confíe en exceso. La vida también puede presentar dificultades inesperadas cuando alguien baja la guardia.
La idea conecta directamente con el título de la novela. 'La hipótesis más peligrosa' consiste en contemplar qué puede salir mal y prepararse para afrontar esa posibilidad.
El escritor recuerda que durante sus travesías vive momentos difíciles y llega a pensar que no consigue salir de determinadas situaciones. Sin embargo, subraya que el mar no es un adversario al que se pueda derrotar.
La relación entre el navegante y el mar exige una negociación permanente. El buen marino aprende a reconocer sus límites y a aceptar las condiciones que impone el entorno.
Pérez-Reverte resume esa relación con una reflexión sobre la propia navegación: el mar permite permanecer en él cuando el navegante comprende sus reglas y actúa con prudencia.
Tintín, la inspiración que lo llevó al periodismo
Tras hablar de viajes, de culturas y reporterismo la conversación llega hasta la figura de Tintín y el vínculo del escritor con el famoso periodista. Pérez-Reverte conserva ejemplares de los álbumes que lee durante su infancia, incluidos volúmenes de los años cincuenta. La colección ocupa un lugar especial entre sus recuerdos.
El escritor reconoce que Tintín desempeña un papel decisivo en su vocación. Su deseo de viajar y vivir aventuras encuentra en el personaje una referencia que orienta sus aspiraciones.
"Yo me he hecho periodista por Tintín", afirma.
Pérez-Reverte explica que quiere viajar y conocer el mundo como el protagonista de los álbumes. Aunque su trayectoria adquiere características propias, mantiene esa admiración y reconoce la influencia del personaje en su vida.
Alsina relaciona esa vocación con la experiencia profesional del escritor y con sus numerosos viajes. Pérez-Reverte acepta la comparación con humor y señala que termina por convertirse en alguien más cercano a un capitán que al propio Tintín.
La conversación muestra así otra de las conexiones entre su vida y su obra: la aventura no aparece únicamente en sus novelas, sino también en las lecturas que despiertan su imaginación desde la infancia.
El método de escritura de Pérez-Reverte
El recorrido termina en la zona de la biblioteca donde Pérez-Reverte trabaja cada día. Allí se encuentra su ordenador, en un espacio sin cobertura telefónica ni conexión a internet. El escritor explica que comienza su jornada a las ocho de la mañana y trabaja hasta el mediodía. Su herramienta principal es un ordenador cuyo teclado reproduce el sonido de una máquina de escribir.
El ruido le recuerda las antiguas redacciones periodísticas y el sonido de los teletipos, una de las cosas que más echa de menos de aquella etapa profesional.
A su alrededor coloca diccionarios y libros de consulta de distintas lenguas, entre ellos obras en latín, griego, ruso y árabe. Pérez-Reverte prefiere consultar las fuentes impresas antes que recurrir a internet. Disfruta al coger un libro, pasar sus páginas, colocar notas adhesivas y anotar información relevante.
La experiencia física de trabajar con papel forma parte de su método de escritura. Para él, consultar una enciclopedia o un diccionario no es una tarea meramente instrumental, sino también un placer.
El escritor utiliza igualmente notas, documentos y materiales gráficos para organizar sus novelas. Como ejemplo, recuerda el trabajo de documentación de Un día de cólera, una obra con más de 300 personajes que recrea los acontecimientos del 2 de mayo en Madrid.
La complejidad de aquella historia le exige ordenar los horarios, los personajes y las situaciones en un panel de trabajo. No utiliza siempre el mismo sistema, pero recurre a las notas y al papel para estructurar sus relatos.
Otra de sus aficiones es la escritura con pluma estilográfica. Pérez-Reverte disfruta de la tinta, el olor del papel y el propio acto de escribir.
Las historias eligen al escritor
En el tramo final, Alsina plantea una cuestión que afecta directamente al proceso creativo: ¿Cómo sabe un novelista qué historia debe escribir en cada momento? Pérez-Reverte coincide con la idea de que las historias acompañan al escritor durante mucho tiempo, pero explica que no siempre resulta sencillo elegir una.
"Es eso. Son ellas. Son las historias que te eligen a ti", afirma.
El escritor describe un proceso en el que una historia comienza a destacar entre muchas otras. A veces surge a partir de una lectura, una película, una música o una escena cotidiana. Poco a poco, la idea adquiere forma y despierta el deseo de convertirla en una novela.
Cuando identifica la historia adecuada, se sienta a trabajar, estudia su estructura y realiza pruebas para comprobar si funciona.
Pérez-Reverte explica que el proceso exige una planificación cuidadosa. No se trata de empezar a escribir sin una dirección, sino de comprobar que la narración ofrece posibilidades antes de dedicarle tiempo.