CECAM 2026

Nicolás Bermejo recibe el Premio Empresarial CECAM tras siete décadas ligado al comercio conquense

El fundador de Jamonería Nicolás Bermejo llegó a Cuenca con 16 años y abrió su primera charcutería en 1956. A sus 93 años continúa pasando prácticamente a diario por el establecimiento familiar.

Onda Cero Cuenca

Cuenca |

Siete décadas detrás de un mostrador han convertido a Nicolás Bermejo en uno de los nombres propios del comercio tradicional conquense. El empresario ha sido elegido para recibir el Premio Empresarial CECAM 2026 por la provincia de Cuenca, un reconocimiento a una trayectoria que comenzó cuando llegó a la capital con apenas 16 años y que continuó con la apertura de su propia charcutería en 1956.

Su hijo José Miguel Bermejo recuerda aquellos primeros años como una época de mucho trabajo, pero también de ilusión. El pequeño comercio tenía entonces un peso fundamental en las ciudades y prácticamente constituía la principal vía para hacer llegar los productos al consumidor. Con el paso de las décadas llegaron las grandes superficies, nuevos canales de distribución y posteriormente la venta por Internet, transformaciones a las que el negocio familiar ha tenido que adaptarse para seguir abierto.

La familia ha crecido literalmente alrededor de la tienda. José Miguel recuerda haber hecho allí los deberes del colegio y haber comenzado desde niño ayudando en pequeñas tareas. Nicolás Bermejo, pese a sus 93 años, continúa pasando cada día por el establecimiento, conversa con clientes a los que conoce desde hace décadas y sigue pendiente de un negocio que continúa formando parte de su rutina.

Para su hijo, una de las claves de esa continuidad es precisamente la cercanía con el cliente. “Cuando entran por la puerta ya les estás preguntando por el padre, por el hijo o por el familiar que sea”, explica. Esa relación personal se une, asegura, a la confianza generada durante décadas a la hora de recomendar y vender producto. Actualmente José Miguel dirige la jamonería, mientras que su hermano Alfredo se ocupa del secadero familiar.

El futuro, sin embargo, plantea el mismo reto que afrontan numerosos negocios tradicionales: el relevo generacional. José Miguel tiene un hijo cortador profesional de jamón que colabora ocasionalmente en la tienda, aunque reconoce que cada vez resulta más complicado garantizar la continuidad de las microempresas y reclama incentivos que hagan más atractivo asumir negocios de proximidad.

De su padre, José Miguel y Alfredo aseguran haber aprendido sobre todo “la honradez de estar detrás de un mostrador” y el trato diario con las personas. “Ves más allá del cliente, ves al humano que hay dentro”, resume. Ese vínculo entre comercio y ciudad es el que ahora reconoce CECAM con un premio a siete décadas de trayectoria empresarial en Cuenca.