Jorge Sánchez Albendea afronta con “tranquilidad” y “satisfacción” el final de sus 19 años al frente de la Junta de Cofradías de Cuenca. Una decisión que llevaba tiempo madurando y que ha adoptado después de culminar uno de los grandes proyectos que tenía pendientes: la reforma del Museo de la Semana Santa. “Creo que estoy haciendo lo correcto”, ha señalado en una entrevista en Onda Cero Cuenca.
El expresidente considera que el momento es propicio para el relevo por la incorporación de gente joven a las hermandades y porque quien asuma la presidencia encontrará, asegura, una institución “totalmente saneada económicamente”, al día administrativamente y con una relación consolidada con las administraciones. Tras varias legislaturas en las que acabó presentándose de nuevo ante la ausencia de alternativas, espera que esta vez sí haya candidatos para tomar el testigo.
Entre los hitos de estas casi dos décadas, Sánchez Albendea destaca la renovación del Museo, la creación de la banda de trompetas y tambores de la Junta de Cofradías, la incorporación de la procesión del Duelo del Sábado Santo, el traslado de la sede a Andrés de Cabrera y la reforma de los estatutos. Pero por encima de proyectos concretos sitúa un objetivo: haber contribuido a que los conquenses sientan la Semana Santa como una de las grandes señas de identidad de la ciudad. “Los conquenses podemos presumir de ello”, asegura, reivindicando el reconocimiento que la celebración tiene fuera de Cuenca.
Sánchez Albendea seguirá vinculado a la Semana Santa como “un nazareno más”, participando en sus hermandades y dispuesto a ayudar a la futura dirección. El cambio le permitirá además vivir de otra manera unas fechas que durante dos décadas han estado marcadas por sus obligaciones institucionales. Como ejemplo, recuerda que su hija pequeña tiene 17 años y nunca ha podido disfrutar junto a ella de un Domingo de Ramos debido a sus responsabilidades como presidente.
Después de casi dos décadas, reconoce que echará de menos el ritmo y el trabajo de la Junta, aunque reivindica especialmente al equipo que le ha acompañado durante estos años. Y cuando se le pregunta cómo le gustaría que se recordase su etapa, su respuesta es breve: “Como una persona que trabajaba por amor a la Semana Santa. Así, simple y llanamente”.