ASAJA Cuenca estima en alrededor de seis millones de euros las pérdidas ocasionadas a los agricultores de la provincia por las restricciones aplicadas durante las jornadas en las que el Índice de Propagación Potencial (IPP) alcanza el nivel extremo. La organización calcula que la paralización o limitación de los trabajos ha retrasado la cosecha de más de 60.000 hectáreas de cereal.
La asociación advierte de que en algunas zonas todavía queda por recoger cerca de la mitad de la producción y sostiene que cada jornada de retraso incrementa la caída natural del grano y reduce el rendimiento final. En poco más de dos semanas, el mapa de riesgo habría registrado el nivel rojo en al menos diez ocasiones, según los datos aportados por ASAJA.
La organización agraria ha solicitado a la Consejería de Desarrollo Sostenible una modificación urgente de la normativa para que se pueda cosechar durante las primeras horas de la mañana sin restricciones adicionales y sin depender del nivel de riesgo previsto para el resto del día. ASAJA considera que las temperaturas en esa franja horaria son más bajas y que no siempre justifican medidas como disponer de un segundo tractor, personal adicional y un depósito de agua.
ASAJA Cuenca asegura compartir el objetivo de prevenir los incendios forestales, pero reclama que las medidas se adapten a las condiciones meteorológicas reales y permitan compatibilizar la seguridad con la viabilidad de las explotaciones. La organización estudia además posibles reclamaciones de indemnización por los daños económicos ocasionados.