La presa de Puente Navarro desembalsa “ligeramente”

Las Tablas de Daimiel alcanzan el máximo de inundación, 1.500 hectáreas

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel ha alcanzado su máxima inundación, con el encharcamiento de 1.500 hectáreas, tras los aportes de agua del río Gigüela, que este año llegan por tercer año consecutivo, lo que contribuye a mantener la inundación de uno de los humedales más importantes de España.

EFE

Ciudad Real |

Tablas de Daimiel | OC

El parque nacional de las Tablas de Daimiel ha alcanzado su máxima inundación, con el encharcamiento de 1.500 hectáreas, tras los aportes de agua del río Gigüela, que este año llegan por tercer año consecutivo, lo que contribuye a mantener la inundación de uno de los humedales más importantes de España.

Las aportaciones de agua que desde el pasado 11 de febrero está dejando el río Gigüela han favorecido la inundación total de la actual superficie que es susceptible de ser encharcada del parque, después de que la presa de Puente Navarro, construida en 1987 con una finalidad exclusivamente ambiental y con una capacidad de 4,16 hectómetros cúbicos, se encuentra llena y desembalsando agua, según los datos consultados este jueves de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG).

En la actualidad, la cantidad de agua que entra al parque nacional por el río Gigüela alcanza los 2,66 metros cúbicos por segundo, es decir, 2.660 litros por segundo.

La inundación actual se produce tras el paso de distintos frentes atlánticos en las últimas semanas, que han permitido que el río Gigüela vuelva a aportar caudal al parque, conectando con la zona previamente inundada. Esta conexión ha sido clave para incrementar la superficie inundada hasta alcanzar los niveles actuales.

El parque cuenta tradicionalmente con unas 1.750 hectáreas de superficie máxima inundable, aunque la colmatación de la vegetación que ha sufrido durante los periodos secos ha reducido la superficie efectivamente inundable a unas 1.500 hectáreas, según el director del Parque Nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa.

El parque nacional de las Tablas de Daimiel se sustentaba tradicionalmente de los aportes superficiales de los ríos Gigüela y Guadiana y de las aguas subterráneas del denominado acuífero 23, declarado sobreexplotado desde la década de 1980.

El cauce del Gigüela sufrió importantes transformaciones tras la Ley de Saneamiento y Colonización de las Márgenes de los ríos Guadiana, Záncara y Cigüela de 1956, que impulsó la desecación y canalización de amplias zonas encharcadas de la Llanura Manchega.

Esa canalización favorece actualmente que parte del agua se infiltre hacia el acuífero, reduciendo los aportes superficiales directos al parque.