El Servicio Cántabro de Salud condenado a pagar 116.000 euros a una mujer de 28 años que sufre el síndrome de cola de caballo tras operarse de rodilla. Desde entonces sufre secuelas crónicas e irreversible y un grado de discapacidad del 65%.
La mujer fue intervenida en junio de 2020 de una artroscopia de rodilla y explica que durante la inyección de la anestesia en la espalda le pincharon en varias ocasiones con un “dolor intensísimo”. Tras la operación, la mujer continuó con dolor intenso en la zona lumbar y después de unos días empezó a sufrir inestabilidad, atrofia muscular y falta de movilidad.
No fue vista hasta dos meses después, cuando se hace constar que sufre un síndrome de cola de caballo, con dificultades para caminar, falta de sensibilidad en zona pélvica, genital y piernas, y necesita ayuda para la micción y la defecación.
Solicitaba 366.500 euros por los días de cura. Por su parte, el Servicio Cántabro de Salud defiende la corrección de la intervención y niega mala praxis. Entiende que “no hay prueba de la relación causal” entre la punción y la situación de la paciente y añade que firmó un consentimiento, por lo que debe soportar los riesgos de la intervención.
Sobre la sentencia cabe interponer recurso de apelación ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.