INFORME POBREZA CANTABRIA

Cantabria reduce tres puntos el riesgo de pobreza y exclusión, pero la vivienda y el empleo siguen marcando las mayores diferencias

La tasa AROPE baja hasta el 19,2% y alcanza su mejor registro de la última década. Aun así, alrededor de 114.000 personas continúan en riesgo de pobreza o exclusión social en Cantabria y el informe de EAPN alerta especialmente de las dificultades de quienes viven de alquiler y de las personas desempleadas

Álex García

Santander |

Cantabria reduce tres puntos el riesgo de pobreza y exclusión, pero la vivienda y el empleo siguen marcando las mayores diferencias | Canva

Cantabria ha mejorado de forma significativa sus indicadores de pobreza y exclusión social durante el último año. El XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza elaborado por EAPN sitúa la tasa AROPE de la comunidad en el 19,2%, tres puntos por debajo del 22,2% registrado en el informe anterior y claramente por debajo de la media española, situada en torno al 25,7%.

La evolución coloca a Cantabria entre las comunidades con menor porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión y supone el mejor dato autonómico de la última década. Traducido a personas, sin embargo, el porcentaje significa que unas 114.000 personas continúan viviendo en alguna situación de vulnerabilidad.

La tasa AROPE es el principal indicador utilizado en Europa para medir el riesgo de pobreza y exclusión social. No se limita únicamente a los ingresos, sino que combina tres factores: el riesgo de pobreza económica, la carencia material y social severa y la baja intensidad de empleo dentro de los hogares.

Desde EAPN Cantabria consideran que la evolución es positiva, aunque advierten de que la mejora general de las cifras no debe ocultar algunos problemas que siguen teniendo un peso importante. Su presidente, Jesús Castanedo, ha destacado que los datos son “muy esperanzadores” y ha subrayado también el papel que desempeñan las políticas públicas y las prestaciones sociales a la hora de contener la pobreza.

La vivienda agranda la brecha

Uno de los principales puntos de preocupación que deja el informe vuelve a estar relacionado con la vivienda. El riesgo de pobreza o exclusión es mucho mayor entre quienes viven de alquiler que entre aquellos que residen en una vivienda en propiedad.

Según los datos presentados por EAPN, el 44,2% de las personas que viven de alquiler están en riesgo de pobreza o exclusión social. Entre quienes disponen de una vivienda en propiedad, el porcentaje baja hasta el 14,5%.

El estudio detecta además un aumento de los problemas para afrontar los gastos relacionados con la vivienda. El 12,8% de la población cántabra reconoce haber sufrido retrasos en el pago del alquiler, la hipoteca u otros recibos vinculados al hogar, el porcentaje más elevado de toda la serie analizada.

Esta situación explica que la vivienda ocupe cada vez un lugar más importante entre las preocupaciones de EAPN. Castanedo ha señalado que el anteproyecto de Ley de Vivienda de Cantabria genera “muchas expectativas” entre las entidades sociales y ha defendido la colaboración entre administraciones y organizaciones para mejorar las condiciones de vida de la población.

La evolución de los precios de la vivienda, especialmente durante los últimos años, aparece así como uno de los elementos que puede limitar la mejora de unos indicadores generales que, en conjunto, presentan una evolución favorable.

El empleo protege, pero no elimina el riesgo

El mercado laboral marca también una diferencia muy importante. El riesgo de pobreza o exclusión afecta al 47,8% de las personas desempleadas, mientras que entre quienes tienen trabajo se reduce al 12,3%.

Además, uno de los pocos indicadores que empeora en el último año es el de baja intensidad laboral en los hogares, que alcanza el 9%. Este indicador mide aquellas familias en las que sus miembros en edad de trabajar han tenido un nivel de empleo especialmente reducido durante el año.

El informe refleja por tanto una realidad desigual: disponer de un empleo reduce de forma considerable el riesgo de pobreza, pero no lo elimina por completo. Más de uno de cada diez trabajadores continúa dentro de los parámetros de vulnerabilidad utilizados para calcular la tasa AROPE.

A ello se suma el peso de las prestaciones públicas. EAPN calcula que las pensiones y otras transferencias sociales consiguen sacar de la pobreza a aproximadamente el 26,3% de la población de Cantabria. Sin ese sistema de protección, alrededor de cuatro de cada diez habitantes de la comunidad se encontrarían en situación de pobreza.

El informe deja, en definitiva, una fotografía mejor que la de hace un año, pero también muestra que la reducción de la pobreza no se distribuye de la misma forma entre toda la población. La vivienda, el desempleo y la capacidad de los hogares para mantener un nivel estable de ingresos siguen concentrando buena parte de los riesgos.

Cantabria consigue bajar del 20% en la tasa AROPE y se aleja de la media nacional, pero las entidades sociales insisten en que las cifras todavía representan a decenas de miles de personas. La mejora del indicador general convive, por tanto, con dificultades económicas que siguen presentes en una parte importante de los hogares cántabros.