El exorcismo
Las Palmas golea a un rival directoMiyashiro marca un doblete
David Ojeda | Aleix Valero
Canarias |
Por Román Pérez González
El gol de Mika Mármol a la Cultural Leonesa la semana pasada pudo ser una alegría momentánea, pero va camino de ser un exorcismo, una liberación porque desde ese momento el equipo ha recuperado sensaciones ya olvidadas, que casi parecieron perderse en el camino, en el mismo partido de la semana pasada, incluso.
La impresión es que lo del Ceuta ha sido la continuación de aquellos minutos, de esa segunda parte. Siete goles a favor y cero en contra con una imagen brillante, precisa, una imagen que permite soñar con un futuro feliz, con otro tiempo mejor. Las Palmas se ha quitado el polvo y la humedad y luce bien bonita.
La duración de esto solo el tiempo lo dirá, por supuesto. Pero es el momento de subir el ritmo, de alcanzar la velocidad de crucero tan necesaria, aunque queda tiempo, nunca sobra aprovechar este viento cuando luce de cara y permite llegar antes a buen puerto porque nunca sabes qué te va a deparar el océano hipertensión.
Es el momento de llamar a filas, de apretar los dientes, de volver a crecer con lo ya construido. Es el momento de que Fuster se libere del todo, deje de tener miedo al fallo y salga de la coraza que hemos visto y observemos lo que soñamos cuando sonó su fichaje, es el momento de que nadie respire demasiado cerca de Jesé para que siga exactamente igual que hasta ahora, es el momento en que Miyashiro ha dado un paso adelante ahora refrendado con números, el instante en que Sandro ha vuelto, el momento de que Kirian coja aire y Viera se reencuentre y el físico le dé o que Ale vuelva al punto en que estaba antes de las lesiones. No es día de quejas, solo un deseo: que el arrebato que surgió tras el cabezazo de Mika nos lleve a meta y estemos felices en ese momento final.