Cinco años de la erupción de La Palma
🌋Cinco años después, la isla bonita conmemora una de las mayores catástrofes naturales.
Al mediodía del 19 de septiembre de 2021, la tierra se abrió en la zona de Cabeza de Vaca. Comenzaba a brotar lo que luego se conoció como el volcán de Tajogaite, una erupción que durante más de 80 días mantuvo en vilo a los canarios. Cinco años más tarde aún quedan muchas dudas, muchos sueños rotos y las ayudas tardan en llegar. El Tajogaite no solo alteró el mapa de la Isla bonita; arrasó con el proyecto de vida de miles de familias. Las cifras definitivas que dejó el proceso eruptivo tras su apagón oficial el 25 de diciembre de 2021 atestiguan el impacto devastador del fenómeno:
Superficie sepultada: Más de 1.219 hectáreas engullidas por la colada de lava, reconfigurando la costa con la creación de las deltas o fajanas marinas.
Destrucción de edificaciones: Se registraron casi 3.000 construcciones afectadas, de las cuales más de 1.300 correspondían a viviendas habituales, además de colegios, centros de salud e instalaciones eclesiásticas.
Golpe al motor económico: La lava devoró más de 370 hectáreas de cultivo, principalmente plataneras (corazón financiero del Valle), arruinando redes de riego, empaquetadoras e infraestructuras agrícolas esenciales.
Éxodo forzoso: Más de 7.000 personas tuvieron que ser evacuadas de sus hogares de manera urgente.
A las pérdidas materiales se sumó el veneno invisible de la emergencia postvolcánica: la persistencia de dióxido de carbono y otros gases de origen magmático en núcleos urbanos y costeros como Puerto Naos y La Bombilla, que mantuvo cerrados e inaccesibles estos núcleos durante años. La erupción no solo destruyó las plantas maduras en producción; alteró de forma estructural las condiciones edáficas e hídricas de toda la comarca occidental:
Pérdida neta de superficie: De las más de 1.200 hectáreas sepultadas por la lava, alrededor de 370 hectáreas correspondían a cultivos intensivos de plátano.
Destrucción de la red hídrica: La colada arrasó las principales conducciones de agua de riego del Valle de Aridane, como la red de la vertiente sur y los canales principales, lo que provocó el marchitamiento por sequía de cientos de hectáreas adyacentes que no habían sido tocadas directamente por el magma.
Inaccesibilidad e infraestructuras: Se perdieron decenas de empaquetadoras, almacenes de insumos, cabezales de riego por goteo y accesos viarios a las fincas, fragmentando las unidades de explotación.
Coincidiendo con el tramo previo a este quinto aniversario, el Consejo de Ministros aprobó en sus sesiones de septiembre un nuevo paquete de medidas urgentes destinado a apuntalar la recuperación socioeconómica y consolidar el alivio fiscal en La Palma:
Extensión de la deducción del 60% en el IRPF: El Ejecutivo dio verde a la prórroga de la bonificación del 60% en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para los residentes de La Palma. Esta medida fiscal, clave para aliviar la carga económica de la ciudadanía insular, se mantendrá como inyección directa de liquidez para los hogares.
Nuevos fondos para la reconstrucción agrícola: Se articularon líneas financieras destinadas a la reordenación parcelaria y la reconexión de las redes hidráulicas en las zonas agrícolas enterradas bajo las coladas, facilitando la recuperación de suelo cultivable de plátano y aguacate sobre la propia lava pulverizada.
Hoy, la isla transita por una doble realidad. Por un lado, la reactivación del turismo en Puerto Naos, la puesta en marcha de nuevas vías sobre la lava firme y la reconexión viaria del valle demuestran la capacidad de resiliencia del pueblo palmero. Por otro, los colectivos de afectados y plataformas vecinales siguen reclamando agilidad en los peritajes, mayor transparencia y la entrega completa de las indemnizaciones que permitan cerrar definitivamente las heridas emocionales y patrimoniales que el Tajogaite dejó abiertas cinco años atrás.