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El programa social 'Un mar de posibilidades', impulsado desde el Club Náutico de Ibiza, se ha consolidado como una de las iniciativas más interesantes a nivel balear y nacional gracias a que un año más vuelve a acercar durante el verano las bondades del mar a más de 400 personas en situación de vulnerabilidad.
En este sentido, su coordinador y alma máter, Pedro Cárceles, ha destacado en Más de Uno Ibiza y Formentera la importancia de este proyecto “que no solo ofrece ocio adaptado, sino también una herramienta de inclusión, autoestima y conexión con la naturaleza”.
No en vano, el programa, que se desarrolla con la colaboración de instituciones como el Consell d’Eivissa, los ayuntamientos de la isla y el patrocinio de entidades como Marina Ibiza, Fundación Abel Matutes y Valoriza, ha trabajado este año con alumnado de aulas UEECO y programas educativos como los grupos que trabajan para la integración “que han vivido algo parecido a un viaje de fin de curso en el que se ha puesto en valor el componente emocional y educativo que supone salir al mar en un entorno seguro y diferente”.
Además, 'Un mar de posibilidades' ha consolidado su línea de trabajo con personas mayores, especialmente aquellas que viven solas o en residencias tal y como ha confirmado Cárceles. “El mar ha estado presente toda su vida, y volver a él les devuelve la sonrisa y la vitalidad y eso es algo realmente precioso que no se puede contar con palabras”.
Y es que en un momento de creciente automatización y deshumanización de muchos servicios, el coordinador del programa ha lanzado en Onda Cero un mensaje claro. "Si perdemos el humanismo, lo perdemos todo y por eso programas como el nuestro no son un lujo, sino una necesidad, y es que abrir el mar a quienes no pueden acceder a él por sí solos es una manera de recordar que seguimos siendo una comunidad inclusiva, solidaria y esperanzada”.