El tortuoso camino administrativo hasta conseguir un servicio o prestación
Ignacio López nos cuenta las dificultades para obtener una plaza de residencia para su madre Rosario
Las historias se pueden contar con la base de las estadísticas pero, a la postre, son el reflejo de personas con nombre y apellidos. En ese sentido, es frecuente que hablemos de las demoras, personas atendidas e incluso personas que han fallecido esperando por una prestación o servicio de la ley de dependencia.
Es el caso de Rosario Quince Díaz, de 81 años que padece una angiopatía que afecta a su capacidad cognitiva y la memoria, una enfermedad que va a avanzando. Su hijo Ignacio López Quince nos ha explicado el que llama "calvario" para tener una respuesta del sistema asturiano de dependencia.
Inicialmente, se le reconoció un grado I de dependencia que no le permitía entrar en un centro de día público. La enfermedad, desgraciadamente, fue avanzando. En noviembre de 2024 la familia de Rosario pidió el Grado III lo que daría pie a tener plaza en una residencia pública. El resultado llegó el dos de junio de 2025 pero la resolución con el servicio tardaba. La Consejería de Derechos Sociales, departamento éste que respondió que el retraso se debía a un cambio de programa informático iniciado en mayo. Demasiado tiempo, explica su hijo. Ignacio explica que la burocracia debe estar al servicio de la dignidad de las personas y pide ser escuchado por la administración con el ánimo de mejorar la atención al ciudadano.