CON HÉCTOR BLANCO

Casa de la maqueta

En un momento en el que se anuncia un proyecto para recuperar las piscinas al aire libre de la Universidad Laboral, el presidente de la asociación de antiguos alumnos, Manolo Nevares, comparte con nosotros su recuerdo sobre un elemento que se ha quedado fuera de los planes municipales. La casa de la maqueta está considerada bien de interés cultural, pero está en muy mal estado.

Guillermo Figueroa

Gijón |

La casa de la maqueta, que podemos ver en la entrada a la RTPA, fue el primero de los edificios proyectados en la Universidad Laboral que estuvo terminado. Su función era recibir a las visitas importantes que se interesaban por el devenir de las obras de la Universidad, nos cuenta Héctor Blanco. Funcionó como lo que comúnmente conocemos como centro de recepción de visitantes. Posteriormente sirvió como vivienda, como recuerda Manolo, aunque no fuese un fin con el que estuviese proyectada. De hecho, apunta Héctor, no se tiene constancia de que Luis Moya durmiese nunca allí.

Aunque recibe como nombre casa de las maquetas, la primera maqueta de la universidad laboral no estuvo en esa casa, sino en la antigua escuela de comercio. Fue en 1948, antes de que estuviera habilitada la citada casa. Entre las historias que rodean a la casa hay una errónea. Es falso que Luis Moya probase allí la cúpula que quería implantar en la iglesia de la Universidad Laboral. No tienen nada que ver ambas construcciones, asegura Héctor.

La casa de la maqueta lleva décadas abandonada. Si aguanta en pie es por el sistema constructivo utilizado, pero es precisa una intervención de la que se lleva hablando años sin que se haga nada realmente, lamenta Héctor. Recuerda que se planteó un proyecto de rehabilitación durante el mandato anterior con Ana González al frente del ayuntamiento, pero fue descartado por el gobierno actual. Del consistorio depende la casa porque en 2018 se solicitó y aprobó la cesión de diferentes elementos de la Laboral como la piscina, las pistas deportivas o esta casa. Una cesión aprobada para 40 años, los mismos que, nos cuenta Héctor, lleva abandonado este elemento característico y relevante de la Universidad Laboral.