De momento, es algo que no se puede ver, pero hace más de un siglo que se conoce la existencia de la materia oscura. "Es una materia que tenemos en el Universo, que no absorbe ni emite luz y por lo tanto no la vemos en las imágenes que sacamos con los telescopios, pero sabemos de su existencia porque atrae por gravedad a otra materia que sí que vemos", explica Igor García, director del Centro de Astropartículas y Física de Altas Energías (CAPA).
Aunque hay constancia de su existencia desde hace casi cien años, sólo se han desarrollado experimentos para detectar e identificar la materia oscura desde hace apenas cuatro décadas, aunque ha sido un tiempo muy productivo, tanto en el plano teórico como en el experimental, y se ha podido saber "que hay mucha más materia oscura que materia convencional; unas cinco veces más", subraya el director del CAPA.
Aragón tiene un peso específico más que considerable en la búsqueda de la materia oscura. "Especialmente relevante para Aragón es la presencia del Laboratorio Subterráneo de Canfranc, que es una infraestructura singular, única en España y de las pocas de este tipo en Europa", afirma Igor García. Este papel protagonista tiene que ver con la importancia que para este tipo de experimentos tiene poder detectar una señal potencial de la materia oscura sin ruido de fondo que 'enturbie' la señal. Al estar bajo montañas de roca, "blinda a estos experimentos de los rayos cósmicos y permite reducir al máximo el ruido de fondo que pueden enmascarar una señal potencial de materia oscura".