Un nuevo alud en el Pirineo se cobró ayer la vida de dos esquiadores. La avalancha, que se desencadenó a las 12,43 horas, sorprendió a un grupo de cinco esquiadores en una zona fuera de pistas en el circo de Cibollés, en el entorno de la estación de Cerler.
La nieve sepultó a dos de ellos, dos jóvenes de Zaragoza y Guadalajara de 25 y 22 años. Este último fue rescatado poco después y evacuado al Hospital Miguel Servet siguiendo el protocolo de hipotermia, pero falleció horas después en dicho centro hospitalario. El cuerpo del otro joven fallecido se localizó sobre las 14 horas sepultado bajo la nieve.
Está resultando un invierno trágico. Es la quinta avalancha de este invierno con víctimas mortales. El balance total es de siete muertos. El consejero de Interior del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, reiteraba el llamamiento a la "máxima precaución" y recomendaba "esquiar siempre en las zonas señalizadas". El Boletín de Peligro de Aludes había avisado el miércoles de la peligrosidad de la nieve, con estructuras que pueden fracturarse ante sobrecargas débiles, como es el paso de un esquiador: Desde el GREIM de Benasque, el teniente Arturo Suárez, recomendaba no salir a la montaña y, en caso contrario, hacerlo con mucha precaución y bien equipados.
Este viernes, el riesgo de aludes en el Pirineo está a nivel 2 por debajo de los 2.000 metros y nivel 3 por encima. La Aemet mantiene activados avisos por nevadas para hoy y mañana sobre todo en Jacetania y Alto Gállego. La cota de nieve sube hasta los 1.400 metros