El dispositivo de la Guardia Civil permitió interceptar el vehículo tras éste haber hecho caso omiso a las señales de detención.
El conductor arrojó unas tasas de 0,88mg/l y 0,92mg/l en aire espirado, por lo que fue puesto a disposición judicial junto con las diligencias instruidas.
Se enfrenta a graves consecuencias penales, con penas de prisión de seis meses a dos años.