Según ha detallado el Instituto Armado en una nota de prensa, los hechos han tenido lugar cuando el citado vecino puso en conocimiento de los componentes del Puesto de la Guardia Civil de Puebla de Río, el hallazgo de un artefacto en una zona de difícil acceso, pero frecuentada por cazadores, por lo que podría suponer un peligro para las personas.
Ante el aviso, la patrulla trasladada al lugar ha comprobado que efectivamente se trataba de un proyectil que dado su estado de deterioro y corrosión exterior pudiera ser de la Guerra Civil española, estableciendo y acordonando un perímetro de seguridad alrededor del mismo.
El Gedex de la Comandancia de Sevilla ha detonado de forma controlada el proyectil con las máximas medidas de seguridad tanto para los propios agentes como para los posibles senderista que frecuentan los numerosos senderos de la zona, previa comunicación a los servicios del Infoca de la localidad sevillana de Aznalcázar.
Asimismo, se trataba de un proyectil del calibre 70 mm de tipo perforante de los usados contra vehículos pesados y blindados, constituyendo un riesgo potencial para personas y vehículos.
La benemérita ha indicado que ante el hallazgo de cualquier artefacto explosivo, se aconseja no manipularlo, bajo ningún concepto se debe tocar, mover, golpear, desenterrar ni alterar el artefacto, por muy inofensivo que parezca.
Igualmente, alejarse y señalizar la zona a una distancia prudencial (usando ramas, piedras o alguna prenda) para facilitar su posterior localización sin ponerse en riesgo y avisar inmediatamente a la Guardia Civil (062), facilitando la ubicación más exacta posible (idealmente mediante coordenadas GPS del teléfono móvil).
A pesar del óxido, la suciedad o deterioro externo provocado por el paso de las décadas, los mecanismos de iniciación y la carga explosiva suele permanecer intactos y son altamente letales.