Una afición que, a sabiendas de que esos tres puntos son de oro, ha decidido que por ellos no va a quedar. Que mientras ruede la pelota, van a animar a muerte. Y luego veremos qué hacen los jugadores, pero el sevillismo no va a fallar. Los de corto, no sabemos. En redes sociales se han multiplicado los mensajes apostando por animar al equipo de forma incondicional durante los noventa y pico minutos, acallando aquellas peticiones de los primeros días de la semana (por parte de una minoría) en torno a la posibilidad de dejar el graderío vacío en el encuentro con la Real Sociedad. Inteligentemente, la afición sevillista ha optado por lo contrario. Ambiente infernal para que el rival se arredre y para que los de blanco tengan un aliento extra en pos de ganar el partido.
Varios grupos y peñas expresaron su deseo de que los dirigentes no acudieran al choque con la Real, solicitando en diversos comunicados públicos, como el de Biris Norte, que Del Nido Carrasco y su consejo no aparecieran por el palco el lunes 4 de mayo. Pero eso no se va a cumplir. Los directivos sevillistas ocuparán su sitio en el palco. Otra cosa es que antes y después del partido se lleven, como viene ocurriendo desde hace meses, una tremenda pitada y unos cánticos reprobatorios de la calamitosa gestión que tiene a la entidad al borde del precipicio.
Este jueves al menos han tenido una buena idea: el club ha contactado con decenas de peñas pidiéndoles sus banderas y pancartas, las cuales han sido colocadas en el campo de entrenamiento. Los jugadores y el staff técnico se han encontrado con la imagen con la que ilustramos la noticia, con lo que, de algún modo, han sentido el apoyo de la afición.