Antonio Banderas y Zucchero protagonizan una noche irrepetible en Starlite Occident
La Cantera de Nagüeles se rindió ante Zucchero, una de las grandes leyendas del blues y del rock europeo, que emocionó al público con un concierto cargado de himnos, autenticidad y momentos de profunda intimidad
Hay noches en Starlite Occident que empiezan como una celebración intima y terminan convertidas en historia compartida. Anoche fue una de ellas. Antonio Banderas volvió a elegir la Cantera de Nagüeles para festejar el cumpleaños de Nicole y Barbara Kimpel, una cita que el actor malagueño ha convertido en tradición propia no en vano, es también en Starlite Occident donde cada año, coincidiendo con la Gala Starlite Occident, celebra su propio cumpleaños rodeado de amigos. Un ritual que confirma lo que Starlite Occident lleva quince años demostrando: no es un lugar de paso, es un lugar al que se vuelve.
Porque eso es exactamente lo que distingue a Starlite Occident: la capacidad de que una celebración privada y una noche de música conviertan la Cantera en el punto de encuentro de quienes eligen vivir, no solo asistir.
Y sobre ese mismo escenario, el protagonismo pasó a Zucchero. El artista italiano, una de las grandes leyendas del blues y del rock europeo, se subió a la Cantera de Nagüeles con el desparpajo y la calidez que le caracterizan. "Muchas gracias por estar aquí. Es un placer, es una locura, una fantástica escenografía", confesó al público entregado, jugando entre el italiano, el español y el inglés con el humor que ha hecho de sus conciertos algo tan personal como impredecible.
"Cuando me siento aquí es como si estuviera en casa, con amigos", compartió, explicando que buena parte de su forma de estar en el escenario nace, según sus propias palabras, del simple deseo de socializar con el público.
Zucchero explicó también por qué ha decidido cantar en italiano por todo el mundo — "porque es el original" - aunque no dudó en recordar sus colaboraciones en español con artistas como Maná, Alejandro Sanz, Toquinho o
Rosana. "Me encanta ese idioma, es sexy, como el italiano", admitió, antes de interpretar "Un soffio caldo", presentada por él mismo como "una canción de libertad".
La noche alcanzó uno de sus momentos más emotivos cuando Zucchero interpretó "Miserere", el tema que le unió para siempre a Luciano Pavarotti, cerrando la canción con una fotografía de ambos proyectada sobre el escenario. Un homenaje que silenció por completo la Cantera y que recordó por qué Starlite Occident es, ante todo, un lugar donde la música se convierte en memoria compartida.
Especialmente significativo fue también el momento en que Zucchero se atrevió, por primera vez en directo, con una canción propia de 1986, explicando entre risas y en varios idiomas que había esperado tantos años porque "el alma duele menos" con el tiempo. Una confesión que convirtió el concierto en algo más que música en una noche donde el artista compartió, sin guion, un fragmento de su propia historia.
Mientras Antonio Banderas celebraba en Starlite Occident el cumpleaños de Nicole y Bárbara Kimpel, Sandra García-Sanjuán e Ignacio Maluquer se encontraban en Lima acompañando a Keiko Fujimori en su toma de posesión como presidenta de Perú. Fujimori vivió el pasado verano la experiencia Starlite Occident, asistiendo a varios conciertos y a la Gala Starlite Occident, fortaleciendo una estrecha amistad con sus anfitriones.
Dos escenarios, un mismo espíritu: allí donde está Starlite Occident, se tejen vinculos que trascienden la música. Porque solo en Starlite Occident una celebración familiar de Antonio Banderas, una leyenda como Zucchero y una amistad que llega hasta Lima pueden formar parte de una misma noche.